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5 años viviendo sin plástico. Lo que hemos aprendido

por Vivir sin plástico
5 años viviendo sin plástico

Hace ya dos semanas que fue nuestro aniversario, ¡ya hace 5 años desde que decidimos prescindir del plástico de usar y tirar! Por eso, hemos querido hacer balance de este tiempo y contarte en qué hemos cambiado desde que empezamos.

También hemos hecho un vídeo (seguimos con el firme propósito de ser más constantes con nuestro canal de YouTube ;) en el que te lo contamos todo, pero si prefieres leer, te entendemos perfectamente, aquí te lo contamos todo.

El plástico está en todos lados

Cuando empezamos, no sabíamos muy bien si sería fácil o difícil evitar el plástico de usar y tirar, simplemente nos lanzamos a la piscina, pero lo que sí teníamos claro es que sabíamos diferenciar el plástico de otros materiales como el papel o el aluminio. No hay que ser un genio para eso ¿no?…

Bueno, en realidad no es tan fácil como parece y eso hace más abstracto si cabe nuestro propósito de «vivir sin plástico». Como ya te hemos contado, las bolsitas de té llevan plástico en su composición para que sean más resistentes. Aunque ahora nos parezca obvio, también las tazas de cartón llevan un recubrimiento plástico en su interior, (si no, se mojarían), así como las latas de aluminio. Podríamos seguir con los azucarillos de los bares, servilletas, etc. pero imaginamos que te haces una idea.

Ya no somos tan bichos raros

Nosotros somos muy tímidos y cuando empezamos nos daba vergüenza hacer las cosas diferentes al resto de las personas. Cuando fuimos a comprar por primera vez con nuestras bolsitas de tela a la frutería (fuimos los dos para darnos apoyo mutuo), nos daba vergüenza sacarlas y ponerlas en el mostrador para que nos las pesaran. Cuando por fin lo hicimos, a la dependienta le gustaron tanto que dio un grito de alegría «¡son como las taleguillas que usaba mi abuela!», llamó tanto la atención que se hizo un corrillo alrededor de nuestras taleguillas. Fue un momento «tierra trágame» nivel avanzado. Pero no nos dijeron que no se podían usar, ni nos miraron mal, al contrario, siempre que las sacábamos obteníamos una respuesta positiva. Además, era pasar vergüenza o usar plásticos así que elegimos la primera.

En estos años ha crecido tanto el movimiento sin plástico o sin basura que ya realmente no llama la atención llevar tus bolsitas a la compra. Ya no somos «bichos raros» o quizás hay más «bichos raros» como nosotros, que hacen que no nos sintamos tan solos. Esperamos que dentro de poco, los bichos raros sean los que siguen comprando alimentos sobreenvasados y sean ellos los que tengan que pasar vergüenza.

Nos hemos vuelto más comodones

Como lo oyes. Cuando empezamos a investigar recetas de productos de limpieza y cosmética nos sentíamos como alquimistas y nos encantaba descubrir que no nos hacen falta tantos productos, que podemos ser mucho más autosuficientes de lo que nos creemos. Pero, cuando pasó la euforia del descubrimiento, nos fue dando cada vez más pereza hacer los productos. Además, en esto se rige la ley de Murphy, te acuerdas de que hay que hacer pasta de dientes o el jabón justo cuando te tienes que lavar los dientes o poner una lavadora. Además, ¡ay la espuma de la pasta de dientes! Cómo la echábamos de menos.

Esto, añadido a que ahora hay muchas más marcas haciendo comética sólida y productos de limpieza a granel o en cápsulas, ha sido la combinación perfecta para abandonarnos a ellos.

No descartamos volver a hacer estos productos en un futuro (cuando vivamos en el campo rodeados de gallinas) pero ahora mismo los compramos hechos. Además, nos parece importante apoyar a estos emprendedores que están arriesgando para encontrar alternativas a los productos convencionales y, mientras más personas los usemos, antes llegarán al gran público.

Nos lo tomamos con más calma

Al principio, éramos muy «radicales». Nos picamos mucho y nos tomamos muy en serio lo de no tener ni un sólo plástico desechable. ¿Quizás porque los guardábamos y hacíamos fotos…? El caso es que eso nos hizo avanzar rápido pero también «quemarnos» mucho. Ahora ya si cae algún plástico, ya sea regalado o por in despiste, nos lo tomamos con filosofía, siguen sin gustarnos los plásticos, está claro pero ya hemos aprendido a vivir «con ellos» ;)

Los tarros (casi) pasaron a mejor vida

Si nos has empezado a seguir hace poco, te comentamos que cuando empezamos, guardábamos todos los plásticos que teníamos en unos tarros. Fue una especie de reto y en dos tarros de poco más de un litro, llegamos a meter todos los plásticos desechables de dos años. Eso llamó mucho la atención de los medios de comunicación, que vinieron a casa a entrevistarnos a ver cómo vivíamos, pero por otro lado cuando aparecíamos en esos medios siempre había comentarios de gente que no se lo creía. Eso a mí (Patri), empezó a pesarme. Me daba la sensación de que el tarro era la «prueba» de mi forma de vida, como si tuviese algo que demostrar a gente que no conocía de nada. Además, una vez que pasaron esos dos años, en los que aprendimos muchísimo, ya no podíamos reducir más, así que para mí dejó de tener sentido seguir guardando los plásticos inevitables en un tarro. Así que ya no lo hago más.

A Fer, por el contrario, le sigue gustando guardarlos y ahora, además, guarda los míos. Los pone todos en una caja de zapatos para no estar peleándose con el espacio pero le gusta tener un control de los plásticos que usamos para ver de dónde vienen y que la cosa no se nos desmadre.

Ya no hay vuelta atrás

Lo hemos dicho muchas veces, no nos planteamos ni locos, volver atrás. Vivir sin plástico nos ha hecho más conscientes, libres, críticos y autosuficientes de lo que nos habíamos imaginado. Además, ya nos hemos acostumbrado tanto que no nos cuesta esfuerzo, es como su formara parte de nuestro ADN.

A veces nos preguntan por antojos que tenemos de productos envasados en plástico, pero la verdad es que no echamos nada de menos. No echamos nada en falta, tenemos todo lo que queremos y eso es porque hemos aprendido a prescindir de lo que no necesitamos.

Más allá del plástico

Poco después de empezar a vivir sin plástico, nos dimos cuenta de que no tenía sentido sustituir el plástico por otro material, así que empezamos a reducir todos los envases y productos de usar y tirar. Esto nos hizo ser mucho más críticos y conscientes con nuestra forma de consumir.

Empezamos a plantearnos el origen y desecho de todo lo que comprábamos, fuese del material que fuese y no sólo su impacto ambiental sino también social.

Vivir sin plástico nos ha hecho ser más conscientes de cómo todo está conectado. Ha sido como abrir una puerta y descubrir una perspectiva completamente distinta de cómo los humanos habitamos este planeta. Por eso, aunque haya muchos mas problemas medioambientales, creemos que empezar a vivir sin plástico (y continuar) es un punto de partida genial para empezar a ser más consciente de nuestra realidad.

Como os contamos a principios de este año, estamos dándole muchas vueltas al tema de las emisiones que generamos, ese impacto invisible que no podemos tocar ni meter en un tarro pero que se está cargando igualmente el lugar donde vivimos. A lo largo de este año, hemos intentado empezar varias veces a contabilizar nuestra huella y siempre hemos abandonado por diversos motivos. Pero creemos que ahora, en nuestro aniversario, es el momento perfecto para retomarlo. ¿No crees?

Te lo iremos contando por aquí, lo bueno, lo malo y lo regular de intentar reducir nuestras emisiones lo máximo posible. Eso sí, este nuevo proyecto tendrá un año de duración y después acogeremos los cambios que más nos hayan gustado y los que mejor se adapten a nuestra forma de vida.

Esperamos que estos aprendizajes te hayan servido. Cuéntanos ¿llevas mucho tiempo intentando reducir residuos? ¿En qué has cambiado desde que empezaste? Charlamos en comentarios.

Si te ha gustado, ¡compártelo para que llegue a más gente!

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7 comentarios

Yaircel 13 agosto, 2020 - 9:43

Ufff!!!
Que bueno, haberlos leído.
Yo tengo como un año intentando reciclar y cada vez aprendo más y soy más consciente. Me alegra saber que la gente que lo intenta, también se cansa y se frustra. A mí me pasa mucho. Hay cosas que aún me cuestan mucho.
Actualmente, utilizo bolsas solo para las cacas de mi perro. Del resto tengo bolsas de tela y he comenzado a comprar en tiendas a granel. Los productos de limpieza ya llevo tiempo comprándolos a grandes y es una cosa maravillosa. De las cosas que descubrí que más amó; es mi esponja de fregar de coco, es deliciosa y me encanta!!!
Un abrazo, me encanto. Material:)

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Vivir sin plástico 13 agosto, 2020 - 12:16

Hola Yaircel,

Nos alegra mucho que te haya gustado. Es verdad que descubres muchas cosas buenas por el camino por eso es importante centrarse en los logros en lugar de las cosas a las que no encontramos alternativa, sino es muy fácil frustrarse.

¡Un abrazo!

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Ángelino 21 agosto, 2020 - 15:37

Hola Yaircel, por si puede serte de utilidad comentarte que es muy fácil con una pequeña pala de jardinería y un poquito de práctica, tras llevar a tu mascota al lugar adecuado, excavar un pequeño agujero junto a un arbol o planta susceptible de ser abonada, para introducir la caca y taparla después. Si te ayudas con el propio terreno la operación es perfectamente limpia, rápida y fácil…. y los jardines del barrio lo agradecerán….
Saludos!!!

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María J. 14 agosto, 2020 - 1:07

¡¡Enhorabuena por esos 5 años sin plástico!! Si vosotros podéis hacerlo es que se puede hacer y eso me anima mucho. Hace un año que leí vuestro libro y me quedé en shock. No era consciente del daño que hacen los plásticos. Ahora mi baño y mi cocina parecen otros. Es cierto que muchas cosas se me resisten (la leche en brick, las latas de refrescos, las bolsas de patatas fritas favoritas de mis hijos… ) pero ahí vamos. ¡¡¡¡¡Gracias por vuestro ejemplo, es muy inspirador!!!!

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Vivir sin plástico 17 agosto, 2020 - 12:06

¡Hola María!

¡Gracias por tus palabras! La verdad es que anima ver que se puede, sólo hace falta empezar a ser más consciente del impacto que tienen tus acciones cotidianas. Fíjate en lo que has conseguido ya en lugar de lo que se te resiste. ¡Un abrazo!

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natalia 14 agosto, 2020 - 14:18

Gracias por contagiar el entusiasmo ♡
Nosotros con martin, hemos comenzado el año pasado a reducir plásticos y asi comenzamos a crear nuestros productos de higiene personal… que PLACER no ver envases de marcas comerciales en el baño!
Hoy nuestro mayor desafio es lograr dejar la garrafa de agua porque utilizamos el carbon de bamboo activado pero nos hab dicho que el sarro sigue quedando y hace daño.

Como lo han hecho?
Los abrazo fuerte y gracias!
Nati
@convida.natura

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Vivir sin plástico 17 agosto, 2020 - 12:09

¡Hola Natalia!

La verdad es que uno de los sitios donde da más satisfacción sustituir botes es en el baño.

En cuanto a la garrafa de agua, puedes sustituirla por un filtro. Si no es el de carbón, prueba otro que purifiquen mejor el agua.

Nosotros bebemos de grifo porque en nuestra ciudad está buena el agua.

¡Un abrazo!

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