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Lo bueno y lo malo de Seaspiracy

por Patri Reina
Seaspiracy

Hace tiempo que tenía pendiente hablar sobre las redes de pesca pero no llegaba a sentarme por la cantidad de información que hay sobre el tema. Y ahora, después del estreno de Seaspiracy, es imposible hablar de redes o pesca accidental sin hablar del documental, así que allá vamos.

Si no lo conoces, te pongo en contexto, Seaspiracy es un documental que ha sacado Netflix sobre lo insostenible que es la industria pesquera. Ali Tabrizi, el director, parte de una visión del océano romántica en la que abunda la biodiversidad y belleza. Reconoce no tener ni idea de los peligros que acechan al océano y parte del primer problema del que tiene noticia, el plástico, para tirar del hilo y tratar distintos temas como la pesca, la caza de ballenas, la corrupción de ONGs, lo falso de los sellos de sostenibilidad, la esclavitud en aguas internacionales, etc.

Hemos visto que se ha generado mucha polaridad en las redes sociales en torno a Seaspiracy porque, si no te apasiona y lo recomiendas fervientemente, significa que estás a favor de los “malos”. Esta polaridad, a la que también juega el documental, creemos que es terriblemente peligrosa. Pero no me enrollo. 

Lo bueno de Seaspiracy

Un gran altavoz

Que una plataforma de tanto alcance como Netflix apueste por temas de sostenibilidad es un chute de esperanza, una señal de que algo está cambiando en la forma en la que vemos el mundo. Además, sirve de eco para que otras personas comiencen a ser más conscientes sobre el impacto ambiental, social y económico de nuestra forma de consumir. De hecho, hemos leído comentarios de muchas personas en redes diciendo que este documental les ha animado a dejar de consumir pescado. ¡Bien! Un tanto a favor de Seaspiracy.

Sylvia Earle y George Monbiot

Sólo por escuchar un rato a Sylvia Earle y a George Monbiot merece la pena ver este documental. Las aportaciones de ambos son claves para entender que tenemos que actuar con urgencia para frenar la destrucción que están sufriendo los océanos. Sylvia habla con la pasión del conocimiento y el amor profundo hacia un medio que tan pocas personas conocemos. George, hace una crítica rotunda a nuestro sistema. Hace hincapié en que nos urge atacar los problemas de raíz, no sus síntomas y es algo que no solemos escuchar con frecuencia.

Testimonio de un ballenero

Partiendo de la repulsa total hacia la gente que masacra animales, me ha gustado el punto de vista de un cazador de ballenas porque creo que, aunque no sea su intención, da una lección de antiespecismo que hemos normalizado (y en el que, por cierto, también cae el documental). “Prefiero matar a una sola ballena que a 2000 pollos, que es la misma cantidad de carne”. Sostiene que si puede conseguir alimento quitando una sola vida en lugar de 2000, bienvenido sea. Y esto es algo que no estamos acostumbrados a ver en los medios. Normalmente, cuando se habla de maltrato animal, se refieren a animales salvajes o de compañía, mientras que los destinados al consumo humano (peces o animales de granja) suelen estar exentos.

Imágenes duras

He dudado si incluirlo como bueno o como malo. Si realmente estás concienciadx con los problemas de la pesca y la igualdad animal, no te hace falta ver este documental. Pero para aquellas personas que no estén muy familiarizadas con las barbaridades que se hacen en el mar, no vienen mal. Saber no es lo mismo que ver. El pensamiento se queda en la cabeza pero lo que vemos nos llega al corazón y es ahí donde comienza el cambio. Creemos que las imágenes de este documental pueden hacer que muchas personas se planteen su consumo.

Lo malo de Seaspiracy

Macho alfa despertando a la humanidad 

Si haces un documental y vas de protagonista te arriesgas a que, si caes mal, el mensaje no llegue a mucha gente. Si, además, te esfuerzas desde el inicio en darte más importancia de la que te toca, es muy probable que caigas mal. Me explico, desde los primeros minutos, Ali deja claro que ha corrido un peligro terrible grabando el documental pero obvia que hay personas, como los ex-esclavos de Tailandia, que han corrido mucho más peligro que él participando en su documental. Esa falta de empatía con sus entrevistados juega totalmente en contra del mensaje que quiere transmitir. 

A lo que quiero llegar es que jugar a ser superhéroe es completamente contraproducente a la hora de difundir un problema y aquí Ali se gana a pulso las críticas que le han llovido. Si hubiese dejado de un lado el ego, pasando a un segundo plano con voz en off y hubiese cedido el protagonismo a las personas que saben más que él podría haber hecho un documental más fiable, efectivo y que pocos pudieran rebatir pero en cambio ha optado por el sensacionalismo barato a costa de que el documental pierda fuerza.

Las ONGs no son el problema

Una de las cosas que más me han molestado del documental es ese esfuerzo constante por boicotear el trabajo de ONGs que llevan años dedicadas a la protección de los océanos. ¿Por qué no ir detrás de la industria pesquera que es la que hace el daño directo? ¿Por qué no poner contra la espada y la pared a los gobiernos por permitirlo? No, el problema son las ONGs, a las que retratan como tapaderas dentro de la industria pesquera y a las que sólo les importa el dinero.

Oceana trabaja con instituciones de muchos países para luchar contra la pesca ilegal. Y sí, han conseguido que se regulen malas prácticas alrededor de todo el mundo. Entonces, ¿por qué ponerlos en el punto de mira? 

Está claro que las ONGs, sobre todo del tamaño de Oceana, no son ni serán nunca perfectas (principalmente por su tamaño) pero eso no las convierte en el objetivo a perseguir. Hacen falta muchas personas trabajando en muchos ámbitos. El trabajo de Seashepherd es espectacular y digno de admiración pero, del mismo modo que es necesario que haya personas al pie del cañón parando barcos ilegales, también es necesario que haya organizaciones trabajando a nivel institucional para que esos barcos no existan en primer lugar. 

Dedicar tiempo y esfuerzo a cambiar de leyes no es tan espectacular, es un trabajo discreto y probablemente mucho más aburrido que el de barcos intrépidos que paran barcos ilegales en mitad de la noche pero, ojo, ¡es mucho más efectivo! Reconozcamos el trabajo de las dos organizaciones sin demonizar lo que hace una y glorificando el trabajo de la otra (por mucho que quede muy resultón que quede en cámara).

Datos erróneos y desactualizados

Muchos de los datos que dan en el documental están sesgados, desactualizados o son erróneos. En esto no me voy a parar mucho porque ya hay biólogas marinas que los han corregido pero me parece importante recalcar que no todo vale. El fin no justifica los medios. Los datos reales son más que suficientes para que nos planteemos el daño irreparable que estamos haciendo a nuestros océanos. Os dejo vídeos de tres biólogas marinas que explican estos temas perfectamente y, a pesar del respeto y la base científica que respaldan lo que dicen, reciben comentarios terribles. Ahí está el problema de la polarización de la que hablábamos.

Están sólo en inglés pero resumiendo mucho:

  • El estudio donde se afirma que no quedarán peces en 2048, se consideró erróneo y los autores ya lo corrigieron
  • Las redes de pesca suponen un 46% del plástico del pacífico norte pero no a nivel global. Un 80% del plástico que hay en el océano viene de tierra. Es un error considerar que los datos del giro del pacífico norte se pueden extrapolar a nivel mundial.
  • Por mucho que se empeñe Ali, se ha hablado mucho de las redes de pesca y de la pesca accidental, que él no lo supiera no significa que haya un complot internacional de desinformación.
  • Hay una definición clara de pesca sostenible (que estemos de acuerdo o no con la práctica en sí es otra cosa)

Por cierto, otro de los errores del documental es que la pesca de aleta de tiburón está localizada en Asia y no es cierto. De hecho, España es el país de la Unión Europea que más comercializa con aleta de tiburón. Se están recogiendo firmas para que se acabe con esta práctica en toda Europa y aún faltan muchas firmas de España.

Conclusión

Si estás suscritx a nuestra newsletter ya te sonará pero nos repetimos: Es tan importante el mensaje que se transmite como la forma de hacerlo. Transmitir con veracidad (con datos fiables), empatía (no pidas a un esclavo que arriesgue su vida por ti), humildad (no te pongas medallas) y el trabajo colaborativo (entendiendo las organizaciones como un ecosistema en el que cada parte tiene una función complementaria pero no excluyente) nos llevará más lejos y conseguiremos cambios más profundos, transformadores y, por lo tanto, duraderos en el tiempo. Sería bonito que entre las personas que dedicamos nuestro tiempo y nuestra energía a trabajar por un mundo más justo también nos esforzásemos en cooperar, no competir.

Cuéntanos ¿has visto el documental? ¿Qué te ha parecido? Charlamos en comentarios.


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14 comentarios

Ana 13 abril, 2021 - 9:58

Muchas gracias por este artículo, porque veo que por todos lados me bombardean con el maldito documental y yo no tengo estómago para verlo. Me gusta mucho el resumen que han hecho de todos esos puntos. Muy bueno :)

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Vivir sin plástico 13 abril, 2021 - 12:24

Hola Ana, nos alegra mucho que te haya gustado. Si ya te sabes estas cosas, no hace falta que lo veas. La verdad es que por mucho que el tipo diga, no cuenta nada que no supiéramos ya ;) ¡Un abrazo!

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Carolina Aguilar 13 abril, 2021 - 15:11

Hola, gracias por el artículo, es sano tener otra vista. Vi el documental y no reparé en la forma del presentador, sí me cuestioné cómo quedarían los ex esclavos una vez dejaran de grabar… supuse ingenuamente que quedarían protegidos, también ingenuamente no cuestioné los datos, que por supuesto me sorprendieron mucho.
Pero, en algo no estoy de acuerdo con uds, creo que las ONG no deben recibir donaciones de la industria, eso se ve, se siente y huele MAL…
Saludos desde Chile

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Patri Reina 15 abril, 2021 - 14:12

Hola Carolina,

Por supuesto que no estamos de acuerdo con que las ONGs reciban dinero de la industria, nos referíamos a que las ponen contra la pared porque no dicen en su web lo de reducir el pescado y por el tema de la definición de pesca sostenible. El caso es que tanto Oceana como Plastic Pollution Coallition han hecho comunicados en sus webs desmintiendo que reciban donaciones de esos sellos. Aquí el principal problema que vemos son los sellos y que se den tan fácilmente. Está claro que no puede haber inspectores en todos los barcos pero sí debería haber más control.
Sentimos que no haya quedado claro, no queríamos enrollarnos más de la cuenta.

Un saludo.

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Maite 13 abril, 2021 - 18:40

Muchas gracias por vuestras aportaciones! Me parece un documental impactante.
Me quedé perpleja con la ‘mentira’ sobre los sellos Dolphin safe y MSC… si no se puede controlar, no deberían darlos.
Genera pérdida de confianza en el Sistema, y pérdida de Esperanza…
Quizás tiene razón en que la única manera de parar esto es no consumir pescado. Pero creo que la Pesca puede tener su versión Respetuosa y Sostenible: claro que en mucha menor cantidad!!!

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Patri Reina 15 abril, 2021 - 14:14

Está claro que uno de los principales problemas es la pesca industrial pero al ritmo de consumo que llevamos, no hay forma de que esta sea sostenible. A nosotros también nos dejó planchados el tema de los sellos. Está claro que no se puede tener un control absoluto sobre cada barco pero de ahí a que se de por imposible y se den al tuntún tampoco es. Sí, lo mejor es dejar al océano traquilito para que se recupere poco a poco ;)

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Ina 14 abril, 2021 - 13:39

Hola, vi el documental y me pareció super interesante. Lo que más me hizo pensar fue el engaño del certificado MSC. Lo comentan por aquí arriba también. Eso me dejó un poco plof la verdad y me ha hecho replantearme el consumo de pescado de otra manera.

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Patri Reina 15 abril, 2021 - 14:15

Sí, es cierto que lo de los sellos es un timo. Lo ideal es dejar de comer pescado (o reducir su consumo a ocasiones especiales).

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Alberto 15 abril, 2021 - 22:19

Gracias por ahorrarme el tiempo de ver el documental. Lo tenía pendiente y, definitivamente, paso.

Que las plataformas apuesten por la sostenibilidad es un arma de doble filo. Porque son corporaciones que tienen un modelo de negocio y una razón social. Y si se dedican a crear contenidos para desacreditar el activismo, cuestionar la labor de organizaciones conservacionistas, falsear la labor de las certificaciones… pues ya sabemos que no vienen a resolver problemas. Es el caso de La Sexta. Dedica mucho espacio a medio ambiente, todo dirigido, supervisado y controlado por Ecoembes.

Pues muy bien. En el mejor de los casos entretenimiento. No nos sobra el tiempo para regalárselo a quienes quieren dirigir y manipular a la opinión pública en una dirección que ni resuelve los problemas ni nos saca de esta loca carrera por la extinción de la especie humana en la que andamos metidos.

Lo dicho, gracias por ahorrarme el rato, lo aprovecharé para seguir leyendo. Lo que elija, no lo que me marque una plataforma.

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Patri Reina 27 abril, 2021 - 10:44

Hola Alberto,

Gracias por tu comentario. La verdad es que yo te recomendaría verlo para formarte una opinión. La verdad es que el tema de las certificaciones tiene tela porque salen los mismos que trabajan en ellas diciendo que no se pueden controlar. Hay cosas que sí son bastante cutres como usar recursos propios de una película de acción y otras cosas que no están mal.

Sobre el tema de los océanos, tenemos pendiente el libro «Océanos sin ley» de Capitan Swing, que tiene muy buena pinta y trata algunos temas que también trata el documental. Ya contaremos qué tal. ¡Un abrazo!

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Tomas 27 abril, 2021 - 19:17

Hola muy buenas, estoy bastante de acuerdo en vuestras afirmaciones y de hecho no me había dado cuenta de algunas cosas. Como el ego del presentador y algunos datos manipulados que obviamente no hacen mas que hacer daño a la causa en vez de mejorarla. Dicho esto, creo que todo el mundo debería ver este tipo de documentales y tratar de contrastar lo que se dice. No entiendo como varios lectores dicen que no tienen que verlo por el mero hecho de que vosotros se lo recomendáis. En esto no estoy de acuerdo por leer este post no es como si hubieras visto el documental con las respuestas verdaderas. Los espectadores debemos ser críticos con toda la información. Por otro lado no decís nada de las piscifactorías, que le dan gran importancia en el docuemental, en cuanto a daño en los mares y océanos se refiere. Muchas gracias por vuestro post, me ha gusrado mucho aunque no esté en todo de acuerdo porque es el más completo que he leído navegando por la red acerca de este tema. Un saludo

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Patri Reina 28 abril, 2021 - 13:10

Hola Tomás,

Nosotros no hemos recomendado a nadie no ver el documental. Nos parece que cada persona tiene que formarse su propia opinión sobre este tema. Eso sí, las personas que ya están informadas y concienciadas en este tema tampoco creo que el documental les vaya a aportar mucho y, como hay imágenes fuertes, no hay necesidad de pasarlo mal sin necesidad.

No decimos nada de las piscifactorías (ni del tema de los sellos) porque es un tema que simplemente nos ha dejado impactados. No es que nos parezca bien ni mal, simplemente no lo conocíamos y no tenemos mucho más que decir de lo que cuentan en el documental. Lo que sí te puedo contar es que hicimos un cinefórum en nuestra comunidad de Patreon e invitamos a Estíbaliz, de Sanamares, una veterinaria de animales marinos que ha trabajado en barcos pesqueros y piscifactorías (entre mil cosas más) y nos contó que lo de que a los peces les dan de comer otros peces, no es verdad. Nos dijo que la alimentación la tienen muy controlada por lo que los alimentan de productos de origen vegetal y vísceras de otros peces suyos. Más que nada porque se les puede caer el pelo si hacen análisis y encuentran metales pesados o otros contaminantes que haya comido el pez en libertad.

El tema de las piscifactorias lo veo simplemente cruel. Me da igual que sea más o menos sostenible, tener a peces en un tamaño reducidísimo dando vueltas en círculos no me parece humano.

Muchísimas gracias Tomas por pasarte a comentar. Un abrazo.

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Christian 9 mayo, 2021 - 5:39

El documental es el remake de cowspiracy pero para el mar… Producido por Kip Andersen tambien. Me pareció igual de bueno porque logra generar la polemica y que se corra la voz y la información llegue a mas personas. Si la información no es 100% exacta o esta enfocada de una forma que genere un impacto mayor, no me parece lo peor, porque de hecho creo que el objetivo es lo importante y es que se dejen de comer/usar animales, por las razones que sean. Si se le fue un poco el ego (es un muchacho de 27 años) o si la técnica de impacto visual es de hollywood, o si le da palo a las conservacionistas por no tener los mas altos estándares éticos y la información mas relevante bien grande en sus paginas webs (todas esas ONGs deberían promover el veganismo en primera plana y como principal acción a tomar YA)…. me parece genial. Aplausos por tener la valentía y voluntad de emprender una tarea tan grande como hacer este documental.
Quieren que vaya a desenmascarar a las industrias de plastico o se meta por la puerta de adelante de las pesqueras a hacer preguntas?? en serio? La verdadera fuerza está en cambiar a los consumidores… ir contra la industria de frente que a todas luces se sabe son sucias es cavar la propia tumba.
Los ex esclavos, dudo que los hayan obligado a decir su testimonio, y seguramente estuvieron agradecidos por la oportunidad de ser escuchados… un minima venganza contra sus violadores. Y sino en el peor de los casos se llevaron unos dólares para la casa que mal no les debe haber servido….pero lo dudo. Si a mi me hubieran hecho un daño así, pagaría por tener la oportunidad de ayudar a perjudicar a esos infelices.

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Patri Reina 14 mayo, 2021 - 13:59

Hola Christian,

Justo a esto me refería con el tema de la polaridad, o lo odias o te encanta, no puede haber medias tintas y creo que eso es peligroso en muchos aspectos. ¿El fin justifica los medios? Para mí no. Me parece perfecto que se dejen de consumir productos de origen animal (nosotros no lo hacemos) pero se puede difundir el mensaje de muchas maneras. Ya hay motivos de sobra para hacerse vegano con la información objetiva que hay, sin necesidad de mentir y exagerar. Simplemente porque el objetivo sea loable no tenemos que pasar por alto los datos falsos ni la falta de empatía. Seamos objetivos, no aplaudamos y justifiquemos cualquier cosa por el simple hecho de promover el veganismo. No digo que tengas que estar de acuerdo conmigo ni que no te pueda gustar el documental pero llamar «muchacho» a un hombre de 27 años para justificar su ego, me parece pasarse de entusiasmo. Está bien que te guste y que no te importe que tenga ego pero no hay que justificarlo todo.

Por otro lado, sí, hay que meterse con la industria. Está claro que los consumidores tenemos una parte de responsabilidad, pero las industrias tienen mucha más y también hay que dirigirse a ellas y a los gobiernos para que pongan medidas. No todo el peso puede recaer sobre las espaldas de los ciudadanos de a pie.

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