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lejía La lepera, años 70

por Fer Gómez
Una botella de plástico desgastada, como un borrador automático olvidado, yace parcialmente enterrada en la arena de una playa, con el océano y el cielo extendiéndose apaciblemente al fondo.

Encontramos esta botella de lejía antigua La Lepera en la playa del Coto, en Matalascañas.

Tiene algunos rotos y bastantes arañazos, pero se encuentra en bastante buen estado.

Como se puede suponer por el nombre del producto, era una marca que se producía en Lepe, concretamente por la familia Santana. No hemos encontrado mucha más información.

Tanto en la parte frontal como en la trasera tiene el texto grabado, algo típico de los años sesenta y setenta.

En el texto podemos leer “orden 25-10-66”. Esta referencia corresponde a una orden del BOE que regulaba la tipificación de las lejías. Se incluía en el envase para indicar que se cumplía con la normativa.

Esta fecha significa que nuestro envase es posterior a 1966, por lo que, en un principio, pensamos que debe de ser de finales de los sesenta o principios de los setenta.

El diseño del envase nos sorprende porque tiene la “cintura” estrecha y una zona rugosa antideslizante, lo que nos lleva a pensar que es algo más moderno, seguramente de finales de los setenta.

Primer plano de una superficie metálica azul desgastada con texto en español grabado en relieve en blanco y "25.10.66" rodeado de un círculo rojo a la izquierda y sin rodear a la derecha, que evoca la sensación de un borrador automático en funcionamiento.

Otra cosa que nos llama la atención es que las mayúsculas no llevan tilde, lo que, aunque siempre ha sido una falta gramatical, hasta los años 80 era bastante común por limitaciones técnicas.

Esta simple botella de lejía, sin tapón y vacía, nos cuenta muchas historias:

  • La desaparición de las pequeñas empresas locales frente a las multinacionales. En los años setenta todavía quedaban muchas pequeñas compañías que suministraban sus productos, sobre todo a nivel local, y que acabaron cerrando por la entrada de multinacionales con las que no podían competir.
  • El cambio en nuestros hábitos de limpieza. Hoy en día tenemos un producto de limpieza especializado para cada parte de la casa. Por aquel entonces había muy pocos productos. La lejía era muy común en todos los hogares y, sobre todo, en zonas de costa, para ayudar con las manchas de humedad.
    Es muy común encontrar en la playa botellas de lejía antiguas. Imaginamos que se debe a ese uso tan extendido, y también a su utilización en embarcaciones.
  • La resistencia del plástico en el medioambiente. Todos los envases antiguos que encontramos nos cuentan la misma historia: estamos usando un material cuya principal característica es su resistencia y durabilidad para fabricar productos de usar y tirar. Es totalmente ridículo.

En definitiva, otro envase de unos cincuenta años que pasa a formar parte de nuestra colección de arqueología playera.

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