Encontramos esta radiosonda en la playa de la Antilla, en Huelva.
Las radiosondas son pequeños dispositivos con sensores que se lanzan sujetos a globos meteorológicos para recoger datos atmosféricos como temperatura, humedad, presión o viento. Estos datos se utilizan para elaborar predicciones meteorológicas y estudiar el comportamiento de la atmósfera.
El globo asciende durante varias horas hasta alcanzar grandes alturas. A medida que sube, la presión atmosférica disminuye y el globo se expande hasta terminar explotando. En ese momento, la radiosonda desciende lentamente con un paracaídas (para evitar que pueda hacer daño a alguien) hasta volver a tierra o, como en este caso, al mar.

La primera vez que encontramos uno de estos aparatos nos sorprendió mucho, porque parecía el típico teléfono inalámbrico de los años 90, pero hecho de poliespán.
No tenía ningún dato, estaba todo borrado, pero investigando en internet descubrimos lo que era e incluso que se podía rastrear su recorrido en algunas páginas web.
Hemos encontrado más trozos de estos aparatos, pero no fue hasta hace relativamente poco cuando encontramos uno con el número de serie todavía visible.

En dos diferentes páginas web investigamos su recorrido. Se lanzó desde la sede de la Aemet en Huelva, ascendió hasta 33 kilómetros de altura, explotó cuando se estaba acercando a Cádiz y cayó al mar frente a la ciudad el 16 de marzo.
Desde ahí imaginamos que las corrientes la arrastraron hasta la playa de La Antilla, que en línea recta queda a unos 105 kilómetros.
Nosotros la encontramos el 21 de marzo, por lo que solo tardó 5 días en recorrer más de cien kilómetros. Es increíble lo rápido que puede viajar el plástico en el mar.

La radiosonda tiene un texto en el que indica que contiene pilas y que, si te la encuentras, las deposites en el contenedor adecuado.
Estos aparatos han evolucionado mucho gracias a la tecnología. Antes caía una caja con una etiqueta indicando que, si la encontrabas, debías llevarla al cuartel de la Guardia Civil más cercano. Ahora ya son prácticamente de usar y tirar, aunque al menos tienen una razón de ser, no como muchos envases de usar y tirar.
Esta vez encontramos un objeto que viene de la atmósfera, de la mismísima estratosfera.
Otro objeto curiso que pasa a formar parte de nuestra colección de arqueología playera.
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