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¿Cómo funciona el reciclaje en España?

por Vivir sin plástico
Reciclaje en Espala

 

Hace tiempo os hablábamos sobre por qué pensamos que el reciclaje no es la panacea. Desde entonces, hemos investigado cómo funciona todo el proceso, sobre todo en otros países, como Estados Unidos, pero al intentar indagar cómo se tratan los residuos en nuestro país, España, nos hemos encontrado una maraña de cifras y datos difíciles de explicar. Cada día nos encontramos en los medios más noticias sobre lo bien que la gran mayoría de empresas lo están haciendo para reducir el impacto ambiental de sus envases, y sobre la gran cantidad de materiales que estamos reciclando. Pero la verdad es que con echar una ojeada a los pasillos de cualquier supermercado o a los contenedores de basura de cualquier barrio, nos entran dudas.

Por eso contactamos con Alberto Vizcaíno, del blog Productor de Sostenibilidad, nuestro blog de referencia sobre gestión de residuos, para que nos aclarara un poco nuestras dudas.

Pero, antes de nada, te contamos un poco, para que te pongas en situación. En 1997, tras una directiva europea, se aprobó en España la Ley de Envases con el objeto de “prevenir y reducir el impacto sobre el medio ambiente de los envases y la gestión de los residuos de envases a lo largo de todo su ciclo de vida”. Así el envasador debe tomar la responsabilidad sobre sus envases cuando son adquiridos por particulares. Esta ley da dos posibilidades, el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) en el que se paga un depósito al adquirir el envase que luego te reintegran cuando lo devuelves, y el Sistema Integrado de Gestión de Residuos (SIG), que es el que funciona actualmente. Las mismas empresas afectadas por esta ley crearon un SIG, Ecoembes, para que tratara sus residuos. Todos los envases gestionados por este SIG llevan el símbolo del punto verde que indica que se ha pagado una cuota para que se hagan cargo del reciclaje y así dar cumplimiento a la legislación.

Alberto Vizcaíno Pérez

A nadie parece interesarle el tema de los residuos. Al revés, no queremos saber qué lo se hace con ellos. ¿Cuándo empezaste a interesarte por los residuos?

Buena pregunta, creo que no me lo había planteado antes. Pero debió de ser en alguno de los veranos que pasaba en el pueblo. Los basureros a cielo abierto eran la norma y un lugar atractivo para ir a pasar alguna que otra tarde en busca de tesoros. Un buen profesor en la carrera de Ciencias Ambientales y la primera visita a una planta de clasificación de envases hicieron el resto.

El mejor residuo es el no generado, reciclar debería de ser la última opción. La ley de envases obliga a las empresas, si pasan de un determinado peso de materiales, a presentar cada 3 años un Plan Empresarial de Prevención, con el objetivo de prevenir la generación de los residuos de los envases. Algunos objetivos son “diseño que permita su reutilización, valoración o sus repercusiones en el medio ambiente”, “aumento de envases reutilizables” o la “no utilización de envases superfluos”. Está claro que algo falla, ¿cómo es posible que las empresas cumplan con estos planes?

Actualmente este y otros requisitos legales similares no se toman muy en serio. Es frecuente que se elaboren los planes como un mero trámite, sin que respondan al propósito real de reducir el impacto ambiental de los envases y sin vocación de influir en la actividad de las empresas que los presentan. La Administración tampoco tiene capacidad ni recursos para revisar su contenido ni inspeccionar los resultados obtenidos. Así pues, las empresas “cumplen” pero no reducen la cantidad de residuos que ponen en el mercado. Y de vez en cuando inventan nuevos productos envasados, como las cápsulas de café, que van totalmente en contra de los principios de prevención de residuos.

punto-verde

Todos los envases que compramos los consumidores llevan, o deberían llevar, este símbolo, lo que significa que se ha pagado (o hemos pagado) para su recogida, tratamiento y reciclaje.

En la página web de Ecoembes podemos leer que el punto verde indica que el envase tiene un ciclo de recuperación y reciclado que permita reaprovechar los materiales que se utilizaron para fabricarlo. Dicen que es “una garantía de recuperación”. Los envases de plástico con el nº 7 no se pueden reciclar y si son susceptibles de ser adquiridos por particulares deben de llevar el punto verde. ¿Qué se hace con ellos? ¿Cómo se reaprovechan?

A pesar de que, efectivamente, cada vez que compramos un producto envasado adherido a Ecoembes (todos a los que tiene acceso un consumidor final, es decir el que hace la compra en un supermercado o similar, se reconocen por ir marcados con el punto verde) estamos pagando para su recogida, tratamiento y reciclaje, existen envases que no declaran de qué material están hechos, tienen tal mezcla de materiales o características concretas que hacen muy difíciles su clasificación, tratamiento y reciclaje.

El número “7” se refiere a “otros”, bien mezclas de distintos plásticos, plástico con otros materiales o un envase cuyo fabricante prefiere no concretar el tipo de plástico. En estos casos se podría utilizar para hacer plásticos de baja calidad, por la mezcla de distintos polímeros o incinerar.

¿Entra la valoración energética dentro de los datos del reciclaje?

Una de las opciones de tratamiento es la valorización energética. Valorización es cualquier opción que permita recuperar el valor de un residuo. La más popular es el reciclaje, que recupera el material para ser empleado en la fabricación de nuevos productos. Más deseable es la reutilización, empleando los residuos (por ejemplo botellas), o partes de los mismos (componentes de aparatos eléctricos y electrónicos) para reducir la necesidad de fabricar nuevos productos.

La valorización energética es un tipo especial de incineración que recupera energía. Para eso se necesita que la mezcla de residuos incinerada tenga un elevado poder calorífico, como puede ser el uso de neumáticos en cementeras para reducir la necesidad de combustibles fósiles. La incineración de residuos urbanos mezclados suele suponer gasto de combustible, por lo que no se puede considerar valorización, ni mucho menos reciclaje, en tanto que es una eliminación de residuos que disminuye la cantidad de residuos sólidos transformándolos en emisiones gaseosas, por lo que transferimos el problema de los vertederos a la atmósfera.

La Unión Europea desglosa las estadísticas de residuos municipales en: materiales reciclados, incinerados incluyendo con recuperación de energía, compostados y vertedero, por lo que, como tal, la valorización energética no se considera en los datos oficiales de reciclaje.

Ecoembes indica que en el año 2015 en España se reciclaron el 74.8% de los envases, en el caso del plástico es un 63.8%. No es por ser negativos pero cuesta creer estas cifras de reciclaje. En el caso del plástico no es nada fácil de reciclar y sobre todo hay mucho que no llega al contenedor de reciclaje. ¿Qué parámetros se utilizan para sacar estas cifras de reciclado?

Efectivamente, ese dato sale de un complejo proceso de estadística creativa. Se consigue gracias a una mezcla de opacidad, falta de transparencia y perversión del lenguaje. Es complicado explicar por qué los datos de reciclaje de Ecoembes no coinciden con las estadísticas oficiales de residuos. El problema es que no sabemos cuántos envases se ponen en el mercado, cuántos se recogen, cuántos se recuperan, ni cuántos acaban convertidos de nuevo en materia prima.

En función de la información disponible podemos hacer estimaciones de reciclaje que van de cifras alrededor del 17% hasta el 75% declarado por Ecoembes, depende de la forma de cálculo, las definiciones y los datos que se utilicen para hacer las cuentas.

¿Quién audita estos datos?

Los datos de los envases puestos en el mercado los aportan las empresas envasadoras a Ecoembes, que es quien los audita. Ecoembes facilita los datos de materiales recuperados, contratando las auditorías a distintas empresas privadas.

No sé si he dicho ya que Ecoembes es una empresa, sociedad anónima, creada por la propia industria del envase, por lo que resulta que los envasadores se auditan a sí mismos: tanto los datos que ellos mismos aportan en sus declaraciones anuales sobre los envases puestos en el mercado y objetivos de reducción, como las cantidades de residuos recuperadas.

En definitiva viene a ser lo mismo que decir que no hay auditoría, al menos no una independiente que arroje luz sobre el posible fraude o amaño contable de los datos sobre reciclaje de envases.

maxresdefault¿Que cuenta cómo reciclado, los paquetes compactos que salen de las plantas de selección clasificados por materiales rumbo a la planta recicladora o los que realmente se reciclan? Habrá mucho material que llegue a la planta  de recicladora y no esté en condiciones para reciclarlo, o que no se pueda aprovechar.

Parte del problema es ese: los acuerdos entre el sistema integrado de gestión de envases Ecoembes y las distintas empresas que participan en la recogida, clasificación y tratamiento de residuos de envases tienen varios puntos posibles de medición. No está claro qué puntos utiliza Ecoembes para dar sus cifras de reciclaje, pero no parece que sea justamente cuando el residuo se convierte en materia prima, que sería lo deseable.

Es más Ecoembes no tiene control sobre ese punto concreto de la cadena, ya que la responsabilidad sobre los residuos de envases se va diluyendo en una serie de procesos de clasificación que en distintos puntos mezclan y separan los residuos por tipos de materiales, indistintamente de si han sido envases o no. Incluso se mezclan materiales rechazados en la fabricación de envases –que nunca fueron puestos en el mercado- con los envases recogidos en el contenedor amarillo.

A pesar de la transparencia y trazabilidad declarada por Ecoembes no tenemos datos para saber qué parte del material recuperado de los contenedores amarillos acaba reciclándose y cual es rechazada en distintas partes del proceso de conversión del residuo en materia prima

¿Hay alguna otra institución que facilite los datos de reciclaje en España que se base en otras fuentes?

Distintas administraciones operan plantas de clasificación de residuos de origen domiciliario y publican datos, si bien en este caso no hablan tanto de envases como de tipos de materiales recuperados. Estos datos son los que pueden utilizarse para contrastar el mensaje publicitario de Ecoembes. Si aplicamos la fórmula de cálculo de Ecoembes a los datos de algún ayuntamiento sale que se está reciclando más del 100% de los envases puestos en el mercado.

Casi todas las organizaciones ecologistas están a favor de SDDR. Ecoembes está totalmente en contra, dicen que sería mucho más caro y que no mejorarían las cifras de reciclaje. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Es un hecho cierto que los estudios sobre los costes del SDDR son cuestionables. Incluso se ha demostrado que los estudios que se presentaban como realizados por universidades independientes están financiados y sesgados para favorecer la postura de Ecoembes.

Creo que el modelo SDDR contribuiría a mejorar la conciencia sobre el problema de los envases de usar y tirar, contribuyendo a que nos diésemos cuenta de los que gastamos cada día y nos ayudaría a planificar mejor las compras. También mejoraría significativamente la recuperación de residuos y permitiría asignar un coste más realista a esos envases que no se reciclan pero pasan desapercibidos entre todos los que se recogen en el contenedor amarillo.

Susan Freinkel, en su libro plástico un idilio tóxico, dice que un 70% del plástico a nivel mundial acaba en China para ser reciclado. ¿Sabes si desde España enviamos plástico a reciclar a otros países?

Me consta que desde España enviamos contenedores llenos de plástico directamente a China. El reciclaje siempre es interesante, pero deberíamos aprovechar la oportunidad de recuperar las materias primas en nuestro país o, al menos continente, ya que esto sí contribuiría de un modo global a reducir el tránsito de materiales por todo el planeta. Se trata de reducir la huella ambiental, incluyendo las emisiones de efecto invernadero causadas por el desplazamiento de productos y residuos.

Si estuviera en tu mano, ¿cuáles serían las tres primeras medidas que tomarías para mejorar el reciclaje en España?

– Liberar el contenedor amarillo de su secuestro: el sistema actual no funciona porque nadie ha explicado suficientemente claro que el contenedor amarillo está al servicio y los intereses privados de la industria del envase de usar y tirar. Dediquemos el contenedor amarillo a todo residuo de metal o plástico que se genere en el ámbito doméstico.

– Mejorar la trazabilidad de los datos. Que se supiese qué pasa con cada residuo, que pudiésemos contabilizar cuantas latas de bebidas se ponen en el mercado, cuantas se recogen, cuantas se reciclan… actualmente los datos de residuos son bastante deficientes y no podemos saber qué pasa con nuestra basura, ni podemos contrastar fácilmente los mensajes interesados que distan mucho de los datos reales de reciclaje.

– Vincular las actividades de gestión de residuos a su capacidad de recuperar materiales. Las millonarias contratas para la recogida y tratamiento de los residuos de nuestras ciudades no parecen estar incentivando el reciclaje de lo que generamos en casa. Cada uno que participe en el proceso -desde las personas que se preocupan su basura adecuadamente, a la empresa que la recoge con una frecuencia adecuada para evitar el saqueo de contenedores, o la que opera las plantas de clasificación de manera diligente para recuperar la mayor cantidad material-, debería participar del beneficio generado con la basura cuando se convierte en materia prima. No podemos regalar nuestros residuos y nuestros impuestos a especuladores sin escrúpulos.

En los medios de comunicación sólo se habla del reciclaje. Parece que no interesa tomar otras medidas que eviten generar tantos residuos en primera instancia. ¿Por qué crees que no hay campañas para concienciar sobre la reducción de residuos?

Los medios de comunicación tienen como cliente a quienes quieren vender más, que son quienes hacen los mensajes que nos llegan por televisión, prensa, radio y, cada vez más, por Internet. ¿Qué empresa de refrescos azucarados va a patrocinar un espacio donde se informe de sus efectos para la salud y se promueva abandonar su consumo? ¿Qué periodista va a informar sobre las opciones de reutilizar o reparar las cámaras de fotos de la empresa que financia sus expediciones con una parte del margen de beneficio de la venta de cámaras nuevas?

La publicidad sobre reciclaje nos invita a consumir más, no a deja de usar envases de usar y tirar, que sería la mejor forma de disminuir nuestro impacto. Ecoembes, que ha acaparado la publicidad y los espacios sobre reciclaje y medio ambiente, es una sociedad anónima creada por las empresas que venden productos en envases de usar y tirar. Sus anuncios nos presentan a gente feliz consumiendo agua embotellada porque el objetivo es invitarte a consumir más, pero con la conciencia tranquila porque tus botellas de plástico podrían reciclarse.

¿Crees que algún día será posible una economía circular?

La economía, en un planeta finito que tiene nos recursos materiales fijos y limitados (no hay entradas ni salidas -salvo algún meteorito y un poco de chatarra espacial- de material), es necesariamente circular. La naturaleza tiene ciclos biogeoquímicos de materiales que se reciclan una y otra vez. Esos ciclos tienen duraciones muy variadas e implican distintas formas de presentación de la materia, como gases de efecto invernadero que estuvieron fosilizados en forma de carbón y previamente fueron plantas y otros seres vivos. Todos ellos tienen en común que son movidos por la energía del sol.

Quizá la utopía que se nos presenta con el nombre de economía circular sirva para abandonar los procesos lineales de producción y consumo que imperan desde la Revolución Industrial, pero no puede basarse en el espejismo de un petróleo barato que nos permite hacer círculos de materiales que dan varias veces la vuelta al planeta. La economía circular debe tener como motor las energías renovables y basarse en ciclos cortos y viables desde el punto de vista biogeoquímico. Lo demás es un engaño publicitario para seguir consumiendo sin pensar en la R más importante de los residuos: la reducción.

Espero que en unas décadas vivamos en una economía circular sostenible, basada en la prevención residuos y la reutilización, movida por energías renovables y con círculos cortos, donde -salvo aquellas para las que el tiempo no sea un factor limitante- la mayoría de los intercambios ocurrirán en proximidad.

 

Queríamos dar las gracias a Alberto por su tiempo y por pasarse una tarde entera con nosotros respondiendo a nuestras mil preguntas. De esa larga charla, además, salió una entrevista mutua y en su blog podéis leer las preguntas que él nos hizo. Esperamos que sea la primera charla de muchas porque es un pozo de sabiduría sostenible.

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14 comentarios

Alberto 12 septiembre, 2016 - 9:52

Muchas gracias por esa tarde de charla sobre vivir sin plástico y reciclaje, también aprendí mucho, sobre todo de la necesidad de comprometerse de verdad con la prevención en la generación de residuos. Espero que tengamos ocasión de repetir.

Un abrazo.

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Vivir sin plástico 12 septiembre, 2016 - 18:14

Gracias a ti, Alberto,

Todo un placer. Seguro que tendremos la oportunidad de repetirlo.

¡Un abrazo!

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Sara 20 noviembre, 2016 - 17:17

Sinceramente siempre he vivido sin ser consciente de mi impacto medioambiental (como mucho algún pensamiento fugaz sobre el tema, pero es más «fácil» no pensar en ello). No quiero seguir viviendo aferrándome a lo que es más «cómodo» y que los que quieren enriquecerse a mi costa decidan por mí. Este blog me parece fantástico como guía para la vida más sostenible y responsable que quiero llevar. Fantástica entrevista. Felicidades chicos.

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Vivir sin plástico 21 noviembre, 2016 - 21:19

Hola Sara,

¡No sabes lo feliz que nos hace que hayas decidido llevar una vida más sostenible y responsable!

Si, puede que sea más cómodo no pensar sobre ello, pero por otro lado ya verás lo gratificante que es saber que estás haciendo lo que está en tu mano para dar al planeta el respiro que tanto merece.

¡Muchas gracias y un abrazo fuerte!

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Andrea 26 enero, 2017 - 13:16

Estupenda entrevista.
Precisamente, antes de leerla, se me ocurrió escribir a Ecoembes para aclarar las cifras que facilitan y saber qué envases llegan a reciclarse. Por supuesto, sigo esperando la respuesta.
¡Muchas gracias por vuestro trabajo! Es una guía que me está resultando imprescindible para seguir este camino de desintoxicación plástica.

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Vivir sin plástico 2 febrero, 2017 - 22:14

¡Hola Andrea!

Qué alegría leerte. Ecoembes sobre ese tema en concreto no creo que nos aclare mucho, no les conviene. De todas formas, si te contestan, avísanos, por favor. También tenemos mucha curiosidad por su positivismo.

Gracias a ti por seguir el camino de «desintoxicación plástica». Estamos aquí para lo que necesites.

¡Un abrazo!

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¿Cómo funciona el reciclaje en España? 3 abril, 2017 - 10:34

[…] ¿Cómo funciona el reciclaje en España? […]

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Lorena 8 mayo, 2017 - 11:22

¡Genial artículo! Creo que vivimos muy engañados con respecto al tema del reciclaje en España, así que muchas gracias por arrojar un poquito de luz.
Y reitero lode que el mejor residuo es el que no se genera.
Un abrazo y seguid así.

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Vivir sin plástico 16 mayo, 2017 - 18:50

Muchas gracias por tu comentario, Lorena,

Efectivamente, necesitamos un poco de luz en el tema del reciclaje. A ver si poco a vamos concienciándonos de que el reciclaje no es pa panacea.

¡Un abrazo!

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Laura 28 abril, 2018 - 10:09

Un artículo muy bueno que me ayuda a conocer la realidad del reciclaje en España. Aun así me quedan algunas dudas. ¿Es verdad que solo se recicla por marcas, es decir, que solo se reciclan los plásticos cuyas empresas hayan pagado para ello? Mi pregunta es debido a que me gustaría recortar por ejemplo las botellas de Cocacola para que ocupen menos espacio. ¿Si toman un trozo de plástico de esa botella pero no saben que es de esa marca no lo reciclarán?
Gracias y un saludo.

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Alberto 28 abril, 2018 - 10:20

Buenas Laura,

Por un lado las empresas adheridas a ecoembes aportan una tasa al sistema del contenedor amarillo para que se gestionen los envases que esas empresas ponen en el mercado. Por el otro está el proceso de recogida y tratamiento de lo que depositamos en el contenedor amarillo, que se hace en instalaciones preparadas para clasificar por tipos de materiales. Cualquier plástico que deposites en el contenedor amarillo va a recibir un tratamiento similar y va a tener unas opciones parecidas de ser recuperado para el reciclaje, sea o no de una marca cuyo titular paga a ecoembes.

Al final del proceso lo que importa es la calidad del material que se va a utilizar para el proceso del reciclaje, no tanto de la procedencia del material o de los sistemas a los que esté adherida la empresa que originalmente lo puso en el mercado.

Saludos,

Alberto

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Maria Jesus Perez Ruiz 5 mayo, 2019 - 13:07

Hola chicos, buscando material para un trabajo para la uni me encuentro con vosotros y vuestra filosofía de vida, que realmente debería ser la de todos en este mundo, vuestro modo de pensar y proponer que el plástico debe desaparecer de este planeta, casa de todos. El artículo no me sorprende ya tenía información sobre ello, además me da mucha rabia, pues en la ciudad donde vivo, Trento Italia, aparentemente hay un sistema de recogida de residuos eficiente ya que vienen a casa a recogerlo y la gente está comprometida, pero luego vengo a saber que un altp porcentaje de esos residuos va a parar a otro lugar, no para ser reciclado sino para contaminar otros países en vías de desarrollo. Hasta ahora era China el destino, pero ya decidió también cerrar sus puertas porque no da a bastos y los próximos países podrían ser de ahora en adelante India, Tailandia entre ellos. Está claro que las bolsas, los envases y todo producto hecho de plástico o con derivados hay una empresa que los fabrica y los vende mientras no sea el punto de partida reducir la producción hasta extinguirla seguiremos reciclando pero no dejando de producir el verdadero problema. Gracias

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Vivir sin plástico 9 mayo, 2019 - 13:02

Hola Maria Jesús,

Así es, no sólo generamos basura absurda sino que luego la enviamos a otros países para que se las arreglen con ella porque es un trabajo demasiado sucio y poco rentable para que nosotros nos ocupemos de él. Eso sí, luego nos quejamos que son esos países los que más plásticos vierten al océano, no nosotros, países «civilizados». En fin, a seguir intentando concienciar. ¡Un abrazo!

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Luis Castello 7 octubre, 2019 - 9:08

Una guía muy completa. Lo importante es extender la responsabilidad del reciclado, siempre puesta en manos del consumidor, también en las empresas. Ellas son las que de verdad pueden revertir la situación.

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