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Hablemos sobre basura

por Vivir sin plástico

La fundación holandesa Changing Markets ha publicado el informe “Hablan basura. El manual corporativo de soluciones falsas a la crisis del plástico”. Basado en estudios e investigaciones en 15 países de 5 continentes, revela las tácticas de la industria para distraer a los consumidores presumiendo de sus grandilocuentes iniciativas frente al plástico de un solo uso, para así evitar cambios efectivos y reales.

Los autores del informe no tienen pelos en la lengua, no se casan con nadie. Bueno, sí, con el SSDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno), dejan claro que para ellos es el sistema más efectivo para una mayor reutilización y circularidad del plástico, quitando esto, son muy críticos con las industria, empresas y asociaciones.

El informe es larguísimo, 190 páginas, así que te vamos a contar algunos de los datos y casos concretos que más nos han impactado. 

Coca-Cola reveló el año pasado su huella plástica y es brutal. Utiliza la quinta parte de la producción mundial de botellas de PET, lo que traducido a botellas de 500 mililitros serían 200.000 botellas de plástico cada minuto.

Mientras no paran la producción, con campañas de marketing nos echan la responsabilidad a los consumidores, con eslóganes como “no me compres si no vamos a reciclar juntos”, o buscan soluciones que no van a la raíz del problema, como con limpiezas de playas con ayuda de voluntarios. Esto nos parece de broma porque qué menos que pagar a quien limpia tu basura.

La realidad es que ya en 1990 Coca-Cola se puso como objetivo utilizar un 25% de plástico reciclado en sus botellas, pero 30 años después solo contienen una media del 10%. ¿Hacen falta 30 años para no cumplir algo tan básico?

La interpol detrás de los residuos plásticos

Además, han obtenido el triste “premio” a la empresa más contaminante por plástico del planeta durante dos años consecutivos, según la organización Break Free from Plastic. Se lleva el merecido premio porque tras una auditoría de los residuos plásticos encontrados en limpiezas de playa por todo el mundo, los que en mayor número se identificaron con marcas comerciales fueron los de Coca-Cola.

Nos piden que reciclemos, pero ellos mismos son incapaces de utilizar material reciclado. Nos piden que limpiemos las playas, pero no reducen su uso de plástico, ni toman medidas para que sus envases no acaben en las playas y océanos. Es más fácil pedir que comprometerse.

Y si hablamos de plástico recogido en en las playas o en el océano, hay que mencionar a Procter & Gamble, empresa que tiene como objetivo que el 8% de sus envases sea de material reciclado para el 2025. Es una meta muy poco ambiciosa si contamos que parten del 6,3% en 2018. En lugar de hablar de esta modesta tasa general de reciclaje, prefieren presumir sobre el contenido reciclado de sus marcas individuales. Por ejemplo, acapararon los titulares con una botella de champú fabricada en parte con plástico marino recolectado por voluntarios pero, ¿qué ocurre con el resto de sus envases?

Además, P&G y otras marcas, como Unilever y Nestlé, han encontrado mercados nuevos en algunos países asiáticos, que no estaban tan acostumbrados a los productos de usar y tirar. Han invadido con plásticos desechables países como India, Filipinas y Malasia, ofreciendo sus productos en sobres pequeños y asequibles, lo que ha revolucionado el acceso a artículos como el champú y el detergente, pero han creado un problema multidimensional de residuos.

Estas compañías se desentienden de su responsabilidad y la cargan en la mala gestión de los residuos en estos países, pero lo que no nos dicen es que esos productos no se van a reciclar en ningún país, ya que estos sobres son prácticamente imposibles de reciclar. 

Como siempre, se ponen los productos en el mercado pensando en los beneficios y sin pensar cómo se van a tratar cuando se conviertan en residuos. ¿Qué más da mientras sigan llenándose los bolsillos? 

Introducir productos en mercados a sabiendas que no hay medios para reciclarlos es como ir a la montaña, tirar la basura al suelo y desentenderte diciendo que no han puesto papeleras. 

PepsiCo ha decidido resolver el problema utilizando plásticos compostables para estos envases flexibles multilaminados. Sin embargo, para que estos plásticos se composten tienen que llegar a una planta de compostaje industrial. Parece que no se han dado cuenta de que estas plantas existen en muy pocos países y que, cuando estos plásticos acaban en el medio ambiente o en vertederos, no se van a compostar. ¿Qué más da lo que ocurra mientras se puedan justificar?

En el 2018 la Fundación Ellen MacArthur lanzó el informe New Plastics Economy Global Commitment, (del que te hablamos aquí) donde compañías como Coca-Cola, Danone, L’Oreal, Mars, Nestlé, PepsiCo, Unilever y Walmart, se comprometían a reducir su huella plástica.

En lo que respecta a los objetivos de reutilización, que es fundamental para reducir el plástico, un tercio de las empresas que se adhirieron a la iniciativa están probando sistemas de reutilización, pero menos del 3% de los envases de los firmantes son reutilizables en la actualidad. Y no tiene pinta de que estén muy interesados, recoger los envases que uno pone en el mercado es un engorro que nadie quiere, con lo fácil que es desentenderse y echar la culpa a los consumidores irresponsables y a los países que no gestionan bien sus residuos.

El informe también investiga algunos países, entre ellos está España. España es el cuarto mayor consumidor de envases de plástico de la Unión Europea, con una de de las tasas más altas de generación de plástico por persona: 0,28 kg diarios. 

El título del apartado dedicado a España habla por sí solo: “España: un lobo con piel de cordero”. Según el informe, Ecoembes, la asociación que se encarga de gestionar el reciclaje de los envases ligeros, proporciona datos que no son transparentes y no pueden ser auditados, creando la ilusión de poseer tasas tan altas de reciclaje que no son necesarias mayores acciones en el país. Según ellos el 75.8% de los envases de plástico desechables se reciclaron en 2018, tres veces el objetivo marcado por la UE. ¿Alguien se lo cree? 

Los altos ejecutivos de Ecoembes ganan más del doble que el presidente del Gobierno de España, a pesar de ser una organización sin ánimo de lucro. ¿Sin ánimo de lucro?

Ecoembes financia y es el patrocinador principal del Congreso Nacional de Medio Ambiente y de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental. Además, representa a marcas tan importantes como Bimbo, Pascual, Campofrío, Coca-Cola, Danone, L’Oreal, Nestlé y PepsiCo, que invierten mucho dinero en publicidad en los medios. Esto hace que tenga una gran influencia en la prensa española y capacidad de encubrir acusaciones que se hagan en su contra.

En cuanto a la implantación del SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno), Ecoembes ha gastado grandes sumas  de dinero en financiar estudios para atacar el SDDR. Los grandes supermercados tampoco están a favor, Mercadona amenazó con retirar de sus estantes los productos de las empresas que se pronunciaran públicamente a favor de SDDR.

Bueno, podríamos continuar con ejemplos en otros países o en otras empresas, pero no queremos deprimirte como nos ha pasado a nosotros. Todas las medidas que reduzcan la producción de plástico desechables son bienvenidas pero sin duda son necesarios compromisos más ambiciosos con urgencia.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿qué podemos hacer? Sobre todo, no dejarnos engañar por titulares llamativos y aprender a leer entre líneas.

Consumir con conciencia en este siglo XXI no es fácil, requiere que pongas de tu parte porque cada vez hay más lobos disfrazados con piel de cordero. Y tenemos que aprender a reconocerlos.

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2 comentarios

Jorge 5 octubre, 2020 - 16:43

Uno de los mejores informes sobre el problema de la basura generada por las grandes corporaciones. La verdad es que el poder que tienen las grandes empresas es tremendo. Si todo el poder que tienen lo orientasen al cambio y no al beneficio propio sería increíble lo que podrían conseguir en poco tiempo. Lamentablemente la sociedad y el mundo no están orientados al bien común. Yo también termino deprimiéndome al ver este tipo de informes (y eso que no lo he terminado de leer todo) :-(.

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Vivir sin plástico 8 octubre, 2020 - 10:48

Hola Jorge,

Te entendemos perfectamente con lo de deprimirse. Pero también hay que tener en cuenta de que el hecho de que tengamos este tipo de información y se difunda ya es algo muy positivo. Siempre han pasado cosas así pero antes no nos enterábamos. Al fin y al cabo la información es poder y es importante poder desenmascarar a estas empresas para que haya un cambio.

Un abrazo.

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