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Segundo mes aprendiendo a vivir sin plástico

por Vivir sin plástico
Conclusiones de nuestro segundo mes viviendo sin plástico

Ya llevamos más de dos meses intentando vivir sin plástico y aunque seguimos mejorando nos queda mucho por aprender, investigar y, sobre todo, muchísimo por experimentar. Aunque un poco tarde, aquí van algunas de nuestras conclusiones de estas últimas semanas:

1. Adquirir el hábito. Hay muchos estudios sobre cuánto tiempo se tarda en adquirir un hábito, desde 18 días, 28, 66…  hasta 254 días. Bueno, no sabemos en qué dia ocurrió, pero lo que sí sabemos es que para nosotros evitar el plástico ha pasado a ser un hábito. Al principio de este reto nos estresaba un poco ir a la compra: «Esto sí, esto no, y eso… ¿llevará plástico?… ¡uy!, espera, cuidado, ¡cuidado!, que ese nos cuela una bolsa». Ahora, ya empieza a ser natural comprar rechazando los plásticos. Pasamos de largo cualquier producto envasado en plástico sin inmutarnos (e incluso mirándolo con desprecio), y ya tenemos aprendido dónde comprar y dónde no. Realizamos las compras con destreza, y sabemos dónde tenemos que tener cuidado, aunque siempre nos pueden sorprender, como con los plásticos no esperados.

2. Plásticos rebeldes (o no esperados). Por ejemplo, hacer una compra por internet es arriesgado porque no sabes cómo vendrá envasado, tampoco es fácil de controlar que algún amigo deje algo de plástico tu casa, o pedir una pizza y venga con dos topes de plástico. Sí, existen plásticos que se escapan de nuestro control. Son una raza que se resiste al exterminio.

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3. La perfección es difícil. Nosotros cuando nos da por un tema somos un poco obsesivos y cabezones, buscamos la perfección. Aunque sepamos que no exista, intentamos acercarnos a ella lo más posible. Evitar el plástico en general puede ser fácil, pero en cuanto empezamos a fijarnos en los detallitos, no tenemos escapatoria: muchas veces la fruta viene con una pequeña pegatina de plástico, si tomas una botella de cerveza el interior de la chapa viene con un plástico, en general casi todas las tapas y tapones llevan en el interior una base de plástico… Si nos ponemos a buscar, siempre encontramos algo, porque estamos invadidos (y no somos perfectos).

4. Menos es más. El hecho de vivir sin plástico también ha hecho que simplifiquemos nuestras vidas. Nunca hemos sido grandes consumistas. Patri para que vaya de compras hay que llevarla a rastras, nunca le ha gustado, pero ahora le gusta incluso menos. El hecho de evitar este material ha conseguido que nos planteemos reducir más cosas y sobre todo que, antes de comprar nada, pensemos si realmente lo necesitamos y si va a aportarnos algo. Nunca nos ha gustado acumular por acumular pero siempre acabamos, sin saber cómo, rodeados de cosas. Ahora resulta hasta más lógico simplificar. ¡Menos es más!

5.  Mirarnos en el espejo. Yo, Fer, aunque haya tenido altibajos, creía que siempre había estado concienciado con el medio ambiente, pero últimamente estaba relajadísimo. Me había dejado llevar por el conformismo de la sociedad actual, y lo malo es que aunque lo sabía, me daba pereza salir de ahí: «¡Qué más da lo que yo haga! Mira la humanidad. Esto es una guerra perdida. Relájate, si esto no tiene solución.» Cuando veo que en las primeras semanas tenía palitos desechables para dar vueltas al café, o bolsas de plástico me avergüenzo. ¿Y ese era yo? ¿En qué momento de mi vida me dejé llevar tan fácilmente por la corriente? ¿Cómo me pude dejar llevar así?. Lo bueno es que tengo la sensación de que he despertado y eso me alegra. No podemos dejarnos llevar por la apatía y el conformismo actual y, aunque requiera un poco de esfuerzo, tenemos que perseverar.

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4 comentarios

virginia 8 octubre, 2015 - 16:18

Que bien que hayan adquirido el habito de evitar el plástico tan rápido! Yo no logro hacerlo aun! pero lo lograre en un momento! Gracias por compartir su experiencia!

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Vivir sin plástico 8 octubre, 2015 - 19:22

Hola Virginia!
La verdad es que en las compras diarias ha sido «fácil» cambiar nuestros antiguos hábitos y adquirir unos nuevos. Además, el hacer la foto semanal del plástico nos ha ayudado muchísimo, porque ha servido para darnos cuenta en qué teníamos que centrarnos. Pero realmente nos queda mucho camino que recorrer.
Ya verás como lo consigues antes de lo que te imaginas, el primer paso es el más difícil y ya lo has dado ;)
¡Muchos ánimos!

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Mariana 12 octubre, 2015 - 2:59

Me gusta muchísimo todo lo que comparten aquí, pero debo confesar que lo que más me ha gustado son las recapitulaciones de cada mes… ¡me emocionan! Ésta en particular, y sobre todo el punto 5. Comparto con ustedes esa sensación de «despertar»… y justo cuando uno se siente despierto, aparece una cosa nueva para mostrarle que no tenía los ojos tan abiertos como creía. Pienso que hay gente que puede ver esto como un proceso agotador, pero a mí me parece inspirador y me motiva ¿cierto que sí?, me dan ganas siempre de descubrir cosas nuevas y de abrir más los ojos, creo que se ha vuelto adictivo, en el mejor sentido de la palabra :-)

Un abrazo, ¡y felicitaciones!

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Vivir sin plástico 12 octubre, 2015 - 20:31

Hola, Mariana, no sabes cuánto nos alegra que te gusten, porque a nosotros el hecho de hacer cada cierto tiempo una recapitulación nos está ayudando mucho. Es como escribir un diario, a veces parece que no nos damos cuenta de dónde estamos hasta que releemos lo que habíamos escrito hace un mes (o unas semanas).

De vez en cuando, nos damos palmaditas en la espalda por todos los cambios que hemos conseguido y entonces llega algo que “nos pone en nuestro sitio”, y nos damos cuenta de lo cerrados que teníamos los ojos. No sabemos cuánto se pueden abrir los ojos, lo que si sabemos es que siempre se pueden abrir más y que nos hace ser más honestos con nosotros mismos.

¡Un abrazo fuerte!

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