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Vivir con menos plástico

por Ciclocleto

«¿Y yo qué puedo hacer?» Nos pregunta a veces algún amigo o familiar cuando hablamos del plástico. Nos suelen decir: “Yo no soy como vosotros” (forma educada de decir que somos unos “bichos raros”) o «dadme trucos fáciles que me permitan reducir el plástico sin cambiar mi forma de comprar, sin tener que complicarme la vida” (lo que significa, sin salir del supermercado).

Esta entrada va para los escépticos y vamos a intentar aplicar el Principio de Pareto, o de 80/20. Este concepto indica que implementando pocos cambios (20%) se consiguen gran parte de los resultados (80%). Los consejos que vamos a dar los puede aplicar cualquier persona, por muy poco concienciada que esté, sin apenas esfuerzo y pueden suponer una gran reducción de residuos:

Compra comida con menos plástico

Por suerte, comemos todos los días. Una buena parte de nuestros residuos plásticos provienen del envasado de los alimentos y es es aquí donde tenemos que centrarnos

  • Lleva tus propias bolsas, o un carro para cargar la compra hasta casa. Acostúmbrate a guardar alguna bolsa en la mochila, en el bolso para compras inesperadas. Este es un básico muy básico, pero es increíble la cantidad de personas que sigue utilizando bolsas desechables.
  • Evita el sobreenvasado. Por suerte, todos los productos sobreenvasados tienen una alternativa. Además, estos son los productos menos sanos que podemos encontrar en el supermercado, por lo que tenemos una razón de más para evitarlos.
  • Compra todo lo que puedas a granel. Incluso en un supermercado hay productos que se pueden comprar sueltos como la fruta y la verdura. Muchos supermercados ya venden bolsas reutilizables pequeñas para comprar a granel. Con ellas puedes salvar muchísimas bolsas desechables. Si no quieres hacerte con estas bolsas, reutiliza las bolsas de plástico pequeñas hasta que no den más de sí porque ¿quién ha dicho que solo se pueden reutilizar las grandes?

Las frutas y verduras grandes no tienes ni porque ponerlas en bolsas. En el caso de que tengas que pesarlas, puedes poner la pegatina sobre el producto y punto (por ejemplo, si compras un solo pimiento, o una lombarda)

  • Reduce o, mejor, evita, los productos procesados. Además de no ser buenos para tu salud, suelen venir envasados.
  • Cuando compres algo envasado, elige si es posible que venga envasado en papel o vidrio en lugar de plástico, como por ejemplo el aceite, el arroz, o los yogures. Tanto el vidrio como el papel se reciclan mejor, por lo que es más fácil que se reciclen y más difícil que acaben en el medioambiente.
  • Si compras productos envasados en plástico y los consumes a menudo, opta por los tamaños grandes, en proporción usan menos plástico que los productos pequeños. Evita también las monodosis y los productos individualmente empaquetados.
  • Bebida. Si eres de los que bebe agua embotellada, hazte con un filtro de agua. Piensa en la cantidad de residuos que puedes reducir en un año (¡o en una vida!). Además del dinero que puedes ahorrar a largo plazo.

Limpieza del hogar

Después de la comida, uno de los usos domésticos donde más plásticos desechamos es en la limpieza. Aquí tampoco hay fórmulas mágicas que te libren de ellos pero sí unas normas básicas para reducirlos a la mitad ¡o más!

  • Simplifica. Menos productos significan menos envases desechables. No tiene sentido que compremos un producto específico para cada parte de la casa. Además, hay artículos a los que nos hemos acostumbrado a usar que son completamente innecesarios. Es el caso de los suavizantes. ¡Deshazte de ellos! y, cuando los uses, hazlo de forma inteligente: siempre tendemos a poner más cantidad de la recomendada.

Cosmética y limpieza corporal

  • Reduce los productos a lo más básico. Mismo problema, misma solución. No necesitamos tantos cosméticos. Mantenernos limpios e hidratados no tiene por qué suponer acumular decenas de envases en el baño.
  • Huye de las toallitas. Son un monstruo que no queremos en nuestra vida. Hay productos prescindibles que no necesitamos y, además, nos harán ahorrar mucho dinero.
  • Busca alternativas en formato sólido. Por ejemplo, en lugar de jabón líquido para las manos, compra una pastilla de jabón. En el caso de champú, también se puede encontrar en formato sólido (y ya se encuentran en algunos supermercados).

Si estás leyendo esto, seguramente no seas una de estas personas que no se plantea reducir el uso de plástico desechable, pero seguro que en tu grupo de amigos y familiares hay más de unx con este pensamiento. Así que, por favor,  si te viene el nombre de alguien a la cabeza, haz que lea esto. ¿Quién no podría implementar unas medidas tan sencillas? 

¡Comparte para que llegue a más gente!

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