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¿Pondrías un impuesto al plástico?

por Vivir sin plástico

Hace poco que las bolsas de plástico se cobran en toda Europa. Esta medida se ha implantado para reducir la cantidad de plásticos de un sólo uso que usamos en nuestro día a día pero dependiendo del país, la medida ha tenido diferentes consecuencias. En el Reino Unido se consiguió rebajar el uso de las bolsas tipo camiseta en un 83%. A simple vista podría considerarse todo un éxito, pero lo cierto es que la reducción de este tipo de bolsas ha supuesto un gran incremento de la venta de bolsas de rafia. Sólo en 2019 se vendieron en los supermercados 1.500 millones de bolsas de rafia, ¡lo que equivale a 54 por cada casa! ¿No es increíble?

Lo irónico es que estas bolsas en inglés se denominan bags for life (bolsas para toda la vida). Aunque a este ritmo de consumo se deberían de llamar ”bolsas para la semana”, porque tocan a más de una por semana por cada hogar. Lo que significa que se están usando las bolsas de rafia como si fueran desechables. 

Las bolsas de rafia son mucho más gruesas y pesadas, según el informe de Greenpeace Checking Out of Plastic II, de donde hemos extraído estos datos, la huella de carbono de estas bolsas es de 4 a 11 veces superior que las bolsas desechables, por lo que se puede decir que en lugar de solucionar un problema están creando otro. Además tampoco son reciclables.

Esto se debe a que las bolsas de rafia son muy baratas (como todos los objetos de plástico), suelen costar 25 céntimos. En el informe ponen de ejemplo el caso de Irlanda, donde subiendo el precio de estas bolsas a 85 céntimos consiguieron disminuir sus ventas un 90%, por lo que recomiendan subir los precios e, idealmente, dejar de venderlas.

Está claro, nos importa más lo que afecta a nuestro bolsillo que al medio ambiente. Muchas veces se buscan soluciones complejas para reducir el uso de plástico, pero quizá habría que ser un poco más básicos ¿encarecer el plástico conseguiría reducir su uso?

Algunos países se han planteando poner impuestos al plástico desechable, como Italia y Reino Unido. En Italia se está proponiendo poner un impuesto de un 1€ por cada kilo de plástico producido para envases. Como es normal, la industria del plástico está totalmente en contra. Indican que va a repercutir económicamente en los consumidores, los trabajadores y la industria y que va a poner en riesgo a un sector impulsor de la economía en el que trabajan más de 150.000 personas. Además, dicen que ya contribuyen con 450 millones de euros al año por la recolección y reciclado del plástico.

¿Por qué la industria está tan en contra si en realidad ese impuesto, como es evidente, lo acabaríamos pagando los consumidores? Creemos que es porque si los productos envasados empezaran a ser más caros, se reduciría su consumo lo afectaría mucho a su negocio.

En el Reino Unido se han planteado poner un impuesto a partir de 2022 sobre todos los envases que no tengan un mínimo de un 30% de material reciclado. La British Plastic Federation también se ha opuesto porque el mercado de plástico reciclado en el país no es lo suficientemente grande como para soportar tal demanda. Señalaron también que hay muchos problemas técnicos para introducir un 30% de plástico reciclado en los envases. Además “en algunos casos incluir plástico reciclado puede provocar utilizar más plástico, en lugar de menos y a veces puede hacer el producto extremadamente difícil de reciclar”.

Esto nos deja muy claras cosas que nadie quiere reconocer. Por un lado, la industria italiana se justifica indicando que ya pagan por hacerse caso del reciclado (como si no fueran responsables de lo que ponen en el mercado, pero esa es otra historia) y por otro, la industria británica nos dice que no es tan fácil reciclar el plástico, ni utilizar el plástico reciclado como nos creemos y que, además, no hay tanto plástico reciclado en el mercado. 

Entonces, ¿qué se hace con todo el plástico que reciclamos si no tenemos ni para el 30% de los envases? La verdad es que en muchos casos se envían a otros países, principalmente asiáticos para que se reciclen. Y es muy frecuente que les lleguen plásticos que no se pueden reciclar. Malasia lleva mucho meses devolviendo contenedores de plásticos que se pueden tratar porque no están en condiciones de ser reciclados. Han devuelto contenedores a muchos países, entre ellos España.

Entonces, una vez que admitimos que tenemos un problema para reciclar plástico de una forma eficaz para que se pueda utilizar en la fabricación de en nuevos envases ¿cuál sería la solución? ¿Habría que ir a la fuente del problema y poner un impuesto al plástico? Un impuesto sobre todos los plásticos afectaría al precio de todos los productos y podría encarecer productos básicos, por lo que no nos parece justo que se aplique, cuando además, no exista la opción de comprar sin envasar. 

Eso sí, en productos donde hay otra opción, como en muchos de los envases de fruta y verdura, sí que se podría implantar un impuesto fuerte, y que luego se implantaran reducciones fiscales para productos sin envasar, para envases retornables o rellenables. Si comprar cuatro manzanas en una bandeja de poliespan costase un euro más que sueltas estamos seguros de que muy poca gente las compraría.

Lo que nos parece esencial para disminuir el plástico de un sólo eso es ser críticos y no caer en alternativas a medias que puedan crear otro problema, como pueden ser los plásticos biodegradables, sino centrarse en la reducción y reutilización.

Es triste pero el dinero tiene mucha más efectividad que los principios. ¿Pondrías un impuesto al plástico?

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8 comentarios

Pau 18 febrero, 2020 - 23:09

Yo si pondría un buen impuesto, y bien caro. Aunque repercutirá en productos de primera necesidad y sin alternativas nos haría ver el coste ecológico de cada producto.

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Vivir sin plástico 19 febrero, 2020 - 14:02

Hola Pau,

Pero si no hay alternativas y repercute en los productos de primera necesidad acabarían pagando, como siempre, justos por pecadores. Habría que encontrar la fórmula para que fuesen los fabricantes los que se hiciesen responsables de los envases que ponen en el mercado, no el ciudadano.

Un saludo.

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Maria 19 febrero, 2020 - 13:56

Yo tambien pondría un impuesto. Por lo menos a todo lo que no sea de consumo básico. No me parece «adecuado» que 2 litros de bebida de cola cuesten menos que 2 litros de agua embotellada.

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Vivir sin plástico 19 febrero, 2020 - 14:03

Totalmente de acuerdo.

No sabía que la cola es más barata que el agua. La próxima vez que entre a un supermercado me fijo.

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Laura 20 febrero, 2020 - 20:54

Por hacer una defensa de las bolsas de rafia, lo más probable es que en cada familia se use más de una (aunque 54 parece un poco exagerado). Nosotros somos dos en casa y tenemos dos de estas bolsas porque las llenamos con la compra. Eso a pesar de que hacemos varias compras a la semana, si hiciéramos una única compra semanal necesitaríamos al menos una bolsa más. De modo que familias más grandes y que hagan compras semanales o mensuales pueden necesitar varias bolsas.

Un abrazo.

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Vivir sin plástico 4 marzo, 2020 - 14:32

Hola Laura,

Está claro, no decimos que haya que tener sólo una pero es que 56 no te caben ni en el coche vacías. Está claro que se están usando demasiadas y eso es un problema.

Un abrazo.

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vertisol.com 17 marzo, 2020 - 10:23

Muy buena reflexión y datos para pensar sobre qué alternativas podemos plantear para los productos que necesitan plásticos o no.
Gracias por compartir!

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Fausto 19 marzo, 2020 - 12:38

Hola Patri y Fer, buenísima la información compartida, gracias. Creo también que imponer un impuesto (valga la redundancia) sin un beneficio para quien debe percibirlo es contraproducente y genera resistencia al cambio y mayor malestar. Me parece que algo comprometido y coherente es desarrollar un plan de transición hacia una industrialización sostenible. Que los productores que no se hacen cargo de las consecuencias de sus elaboraciones (la mayoría de la industria mundial), aprendan a hacerlo. Y creo que es posible, porqué no?, si de da lugar a alternativas de materiales que reemplacen el plástico que cuesten más o menos lo mismo, o no, pero que sean rentables, viables y den lugar a la comercialización sostenible.
He oido que en Alemania existen regulaciones para las empresas que producen plástico, y deben categorizarlo según el tipo de reciclado que debe tratarse luego. De esta manera las empresas que comercian con el reciclado encuentran una oportunidad de mercado viable.
Bueno, en fin, creo que es tema de amplio abordaje y nos compromete a toda la humanidad, porque todos somos usuarios de plástico o lo hemos hecho alguna vez, es nuestra creación.
Gracias nuevamente por compartir este espacio, saludos!

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