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De vivir sin plástico al minimalismo

por Vivir sin plástico

Durante el mes de abril nos propusimos intentar acercarnos un poco más al minimalismo. Cuando empezamos a reducir el plástico nos declaramos “minimalistas residuales” porque queríamos generar la mínima basura posible. Esto nos llevó a prescindir de lo superfluo y ser consumidores más conscientes. Así que ¿por qué no dar un pasito más y minimizar también las cosas que ya teníamos en casa?

Según Joshua Fields, mitad de The Minimalists, todo lo que poseas tiene que tener una utilidad o hacerte feliz. Fácil ¿no? Para nosotros no ha sido tan sencillo como suena.

Hace unos meses nos mudamos de casa y fue la oportunidad ideal para donar o tirar todo aquello que llevábamos años almacenado y que no utilizábamos. Pensamos que la cosa estaba medio hecha, pero cuando empezamos a ordenar nuestra nueva casa nos dimos cuenta de la cantidad de cacharros que estábamos guardando y que no necesitábamos.

Antes de nada, tenemos que decir que con la donación de ropa tenemos una sensación parecida a la que tenemos desde hace años sobre el reciclaje. Tú la das, liberas espacio en el armario y te quedas con la conciencia tranquila pero ¿realmente alguien va a volver a utilizarla o reciclarla o es probable que acabe en el vertedero? Cuando hicimos la mudanza, hicimos dos pilas de ropa: una que estaba en buen estado para donar y otra que estaba hecha un asquito para reciclar. Llevamos esta segunda a un punto limpio pensando que se reciclaría, pero charlando con el que allí trabajaba nos contó que de toda la ropa que reciben se selecciona lo que sirve y el resto la venden al peso a Marruecos.

“Genial, ahora nuestro saco de ropa rota va a viajar más de mil kilómetros antes de que seguramente acabe a un vertedero” pensamos. Y nos planteamos si es conveniente tirar tan alegremente la ropa y el calzado al contenedor. Cuando está bien y ya no la usas, la solución perfecta es donarla, sin duda alguna pero ¿qué hacemos con ella cuando la ropa ya no sirve?

Hemos llegado a la conclusión de que, al menos en nuestro caso, lo mejor opción es guardar la ropa vieja para hacer trapos, bolsitas o dejarla para hacer relleno de cojines aunque eso signifique guardar una bola de camisetas viejas en una caja para ir sacando trozos a medida que vayamos necesitando. Y aquí chocamos con la filosofía del minimalismo: ¿se puede ser minimalista con una montón de ropa vieja en el armario que ni usas ni “te hace feliz”?

Según Bea Johnson, para comenzar a eliminar lo superfluo de tu casa tienes que deshacerte de todos los objetos que no hayas utilizado durante el último mes. Tiene lógica, pero tampoco es fácil. Tenemos sacos de dormir que no hemos utilizado en el último año pero ¿sólo por eso vamos a deshacernos de ellos? Están bien, los utilizamos cuando vamos a la montaña, aunque no vayamos tan a menudo ¿es motivo para deshacernos de ellos? Estamos seguros que los vamos a volver a utilizar.

Y es que la palabra “deshacerse” es muy amplia: puedes regalar, donar, vender y, en última instancia, tirar. Todo engloba “deshacerse” de algo que no quieres. El problema es que en muchos casos implica desechar algo que sigue en perfecto estado y que en ocasiones va a ser reemplazado por otro más conveniente, más bonito, más minimalista o “que te haga más feliz”.

Nos encanta la vajilla de Bea Johnson hecha por artesanos de su localidad pero… ¿hace falta realmente deshacerte de todos los platos, vasos, bandejas y tazas que tuvieras antes de ser minimalista? Puedes llevar tu vajilla y tu cubertería completa a una tienda de segunda mano para que alguien las reutilice, pero ¿es necesario? Cada uno tenemos una idea de felicidad pero ¿vas a ser más feliz con tu vajilla nueva toda a juego que con la que tenías antes? Y no es nada en contra de Bea Johnson, a la que adoramos, pero esa no es nuestra idea de felicidad.

A nosotros nos encanta la filosofía del minimalismo, pero siempre que no sirva de excusa para seguir consumiendo de otra forma. A veces nos entran ganas de tirar objetos que tenemos porque son de plástico, o por comprar uno mejor de los que duran toda la vida y  que va a quedar de lo más decorativo en nuestra casa, pero luchamos contra ello. Porque para empezar, ¿por qué un objeto nos iba a hacer más felices? ¿No va eso en contra de la filosofía minimalista?

Está genial deshacerte de cosas que van a requerir tiempo mantenerlas, o mucho espacio, pero tampoco tampoco es cuestión de tirar la casa por la ventana. El minimalismo va más allá de las cosas. O así nos gusta verlo.

 

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32 comentarios

Chaby 3 mayo, 2017 - 21:58

¡Hola!
Me pasa lo mismo en este camino hacia una vida mas sostenible.. Mis decisiones pasadas hacen que hoy me encuentre rodeada de varias cosas que hoy no elegiría, pero ¿qué sentido tiene cambiarlas por otras nuevas?. Hay que aprender a vivir con lo que eramos y esto también nos trae la satisfacción de ver que evolucionamos.
Saludos :)

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Vivir sin plástico 6 mayo, 2017 - 9:22

¡Hola Chaby!

Es cierto, a veces cuando miramos a objetos que tenemos del pasado nos sorprendemos, ¿cómo podíamos utilizar esto? Son una buena referencia para ver nuestra evolución

Al final las cosas, cosas son. Las prioridades cambian, como también puede cambiar el uso que le demos a un objeto sin tener por qué deshacernos de él ;)

¡Un abrazo!

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Rosabel Lacoma 12 junio, 2018 - 18:03

Si, ahora hay muchos videso de customizar la ropa y mas cosas. p.e. para hacer bolsos con pantalones y camisetas viejas en bastante fácil. Yo creo que lo principal para no contaminar es no consumir. Lo mínimo y el reciclaje de lo que ya tenemos es primordial, siempre y cuando no cueste mas que comprar otro nuevo, claro. si para arreglar un mueble tenemos que usar productos supercontaminantes p.e. para barnizarlo y pintarlo o cosas así

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Vivir sin plástico 19 junio, 2018 - 19:36

Nos hace mucha gracia que todas las prendas que salen en ese tipo de vídeos están a estrenar. Si hiciéramos las mismas manualidades con nuestra ropa, darían pena. También está claro que si para «reciclar» algo tienes que utilizar otro montón de materiales nuevos o contaminantes, pierde su sentido totalmente.

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Jimena 31 octubre, 2018 - 2:53

En definitiva el minimalismo cómo el tema de sostenibililidad, tiene que ir de la mano de tomar las mejore decisiones según el momento en que estamos. Creo que también ayuda mucho hacerles saber a nuestra familia y amigos cuáles son nuestras intenciones para también no recibir cosas por solo recibir. Desde regalos, detalles o suvenirs que muchas veces son inecesarios. Amo que compartan tanto y que me inspiren. Abrazo ambos

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Vivir sin plástico 31 octubre, 2018 - 10:32

Completamente de acuerdo Jimena. No tenemos que renegar de las cosas que compramos en el pasado. Simplemente utilizarlas ahora de la mejor manera posible.

Lo de los regalos es esencial, aunque a veces es complicado. Una buena parte de plásticos que tenemos actualmente vienen de regalos. Se lo hemos explicado muchas veces a la familia pero no siempre cala igual. ¡A veces ni se acuerdan! Y si te vienen algo con toda la buena intención del mundo, tampoco lo vas a echar para atrás.

¡Gracias por tu comentario!

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Alis 3 mayo, 2017 - 22:57

Me alivia mucho ver que habéis llegado a la misma conclusión que yo con esto del minimalismo. Sobre todo porque en mi casa hay mucho de taller y de materiales esperando que encuentre el tiempo o la inspiración para convertirlos en otra cosa. Herramientas, materiales, material de montaña… Todo eso no encaja con la idea tan urbanita de minimalismo que venden los teoricoq del tema, y eso que con lo esencial del caso yo también estoy de acuerdo. Un saludete

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Vivir sin plástico 6 mayo, 2017 - 9:22

¡Hola Alis!

Con lo bonito que es tener un taller lleno de potencial :) Lo importante es consumir de manera consciente y lo que ya tienes, no hay nada como buscarle una segunda vida ;)

¡Un abrazo!

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Bea 4 mayo, 2017 - 0:37

Es un post genial. Con el método Konmari ocurre lo mismo: lo tiras y te quedas descansando pero eso no cabe en todas las mentes (por fortuna).
Me siento mi identificada con lo de querer tirar cosas porque son de plástico… Ains

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Vivir sin plástico 6 mayo, 2017 - 9:23

¡Hola Bea!

No conocemos con detalle el método Konmari pero a mí la verdad es que el orden excesivo me da un poco de repelús, casi tanto como los plásticos.
Jeje, es normal querer tirar todo lo que es de plástico, nosotros muchas veces nos tenemos que contener pero… está bien que se queden con nosotros para recordarnos nuestro pasado oscuro ;)

¡Un abrazo!

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Lorena 4 mayo, 2017 - 9:10

No puedo estar más de acuerdo. Si cambiar tu estilo de vida implica que tienes que tirar cosas en perfecto estado para cambiarlas por otras que encajan mejor, mal vamos. Sobre todo si lo que tratas de hacer es tener un menor impacto en tu entorno.
¡Genial y post y genial blog! Seguid así :)

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Vivir sin plástico 6 mayo, 2017 - 9:24

Hola Lorena,

Sí, no hay nada como utilizar lo que ya tenemos hasta que no aguante más. Y si te vas a deshacer de algo por lo menos intentar regalarlo a algún amigo o familiar que sepas que lo va a utilizar.

Muchas gracias por tus palabras:)

¡Un abrazo!

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Helena 4 mayo, 2017 - 11:14

Si, totalmente de acuerdo, el reducir residuos a veces choca con el minimalismo. Todos almacenamos más botes de cristal de los que usamos normalmente, por ejemplo. Con lo de los sacos de dormir no los donaría, pero desde el mínimalismo a lo mejor cuando se te presenta otra ocasión así en lugar de comprar se puede pedir prestado. Ahora para ir un día al año a la nieve se compra todo el equipo porque es barato y luego se almacena en perfecto estado en trasteros durante años y no parece muy razonable.
De todas formas, como siempre se dice esto no va de la perfección, va de tomar decisiones que te hacen acercarte a lo que te parece mejor. En vuestro caso sois lo más ;)
También te digo que me mudariá a la casa de Bea Johnson ya mismo XD

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Vivir sin plástico 6 mayo, 2017 - 9:32

¡Hola Helena!

Sí, pedir prestado está bien pero a veces también está bien prestarlas. Nuestros sacos están en nuestro armario esperando a ser utilizados por cualquiera que los necesite ;) Nos gusta mucho esa nueva idea de «biblioteca de cosas«, es una buena forma de compartir. A ver si se extienden por todos los lados

Nosotros también nos mudábamos hoy mismo a la casa de Bea (nos encanta) y nos pegaríamos un banquete en la vajilla esa tan preciosa que tiene XD

¡Un abrazo y gracias por comentar!

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María 4 mayo, 2017 - 13:23

Sobre cómo deshacerte de cosas de una manera más consciente habla mucho Wastelandrebel, por ejemplo en este post de instagram https://www.instagram.com/p/BQvYk-gBoJD/?taken-by=_wastelandrebel_ en el que explica perfectamente qué pasa con tu ropa cuando te deshaces de ella. Realmente, lo mejor que le puede pasar si está nueva es que acabe en una tienda de segunda mano (en España las tiendas de Cáritas dan trabajo a mujeres en riesgo de exclusión social) y si está vieja que acabe en el vertedero (aunque no es lo habitual). Otro opción es entregar la ropa sintética a una tienda para que la recicle (la ropa de algodón, quitando los hilos se podría compostar), pero todavía no he investigado demasiado sobre el tema. Yo lo que hago con la ropa vieja, en vez de guardarla tal cual, es cortarla con su nueva forma útil de trapo o de pañuelo y los guardo en una cesta para ir usándolos conforme lo necesito (las partes sintéticas como elásticos, hilos etc. acaban en la basura porque no sé qué hacer con ellas). Así no tengo una caja llena de cosas viejas e inservibles sino una caja con trapos «nuevos» y útiles.

De todas formas, quedarte objetos en casa a los que no vas a dar uso nunca solo supone retrasar su destino y no tiene demasiado sentido. Siempre es mejor, venderlo, regalarlo a alguien que sepas que lo va a usar, donarlo, intentar reciclarlo o compostarlo. La mejor reflexión con la que te puedes quedar es que a la hora de comprar algo nuevo serás más consciente de lo que implica, porque deshacerte de tus pertenencias de una forma responsable es muy difícil.

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Vivir sin plástico 6 mayo, 2017 - 9:33

Hola María,

Nos encanta Wasteandrebel pero ese post no lo habíamos leído, es muy interesante. Hasta ahora los zapatos rotos los hemos tirado a la basura, pero miraremos si las marcas de zapatos que nosotros usamos tienen sistema de recogida y reciclaje.

Tampoco conocemos sitios donde reciclen ropa sintética pero inventigaremos. Gracias por los consejillos ;)

No nos hemos quedado con cosas que sepamos que no vamos a utilizar de nuevo pero sí con algunas que utilizamos poquito (y eso no es muy minimalista) Por eso nos referíamos a que lo difícil para nosotros no ha sido tanto empezar a consumir responsablemente, sino desechar ciertas cosas también de una forma responsable. En el caso de la ropa hay tanta por todos lo lados que dudamos que se le pueda dar una segunda oportunidad. Imagina que todos el mundo sacase de su casa la ropa que no utiliza, sería imposible reutlizar toda. Un amigo que trabaja en una casa de acogida hace poco nos comentaba que tienen tanta ropa que mucha gente no la lava, porque ni ellos tienen medios (son personas sin hogar) ni la casa de acogida tiene lavandería, así que se acaba utilizando como un producto de usar y tirar. imaginamos que serán casos aislados, pero a no ser que se las regales a personas cercanas nunca puedes estar seguro dónde acaban tus prendas.

Muchas gracias por tu comentario.

¡Un abrazo!

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Matías 4 mayo, 2017 - 16:54

Me gustó mucho la publicación. Pero difiero de algunos puntos. Debo confesar que cuando comencé por este camino de minimalismo me he sentido abrumado en más de una ocasión, así que comparto ese sentimiento con ustedes. Pero no se trata simplemente de deshacerse de todo, el objetivo principal es tomar conciencia de todo lo que tenemos y si, nos aporta un valor en nuestra vida, bienvenido sea :). De esta manera he logrado dejar de estresarme por cada decisión que debía tomar respecto a mis posesiones. La felicidad no radica en los objetos útiles como apunta en algunas ocasiones Bea o Marie Kondo, simplemente lo esencial puede aportar un poco tranquilidad a nuestro bienestar (como los restos de ropa que han guardado para ir reciclando). Ustedes han tomado conciencia y ese es el secreto principal de una vida más armoniosa con sus valores. No se abrumen, si tienen que guardar cosas porque creen que serán usadas en algún momento, háganlo. Y si en algún punto deciden no utilizar más esas cosas, pueden ver que camino tomará ya que en sus vidas el rol ha culminado.
¡Saludos!

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Vivir sin plástico 6 mayo, 2017 - 9:37

Hola Matías,

No queríamos deshacernos de todo pero sí de muchas cosas. De hecho la casa a la que nos hemos mudado le encontramos un defecto: que tiene demasiados armarios y preferiríamos convertirlos en espacio, jeje. No tenemos tanto pero aún así hay cosas que no nos hacen felices (ni tristes, ni fu ni fa) y ahí se quedan en «standby» hasta que le demos un segundo uso o «tomen otro camino» como bien dices.

Tienes razón, el secreto es tomar consciencia y después cada uno tenemos unos ritmos y unas prioridades distintas.

Muchas gracias por tu comentario.

¡Un abrazo!

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Nazaret Barreto 12 mayo, 2017 - 10:55

Me gusta, me gusta mucho como lo han enfocado. Pienso igual. Se traduce muy fácilmente el vivir minimalista con rodearse solo de cosas que de verdad te hagan feliz. Y tiene que ser así pero no quitando de en medio todo lo que «no es bonito» o «no tan bonito». Vivir minimalista para mí es tener lo que necesitas, aprovechando lo que ya tienes y pensando muy bien lo que incorporas a tu vida para que no se convierta en un «desechable» más pronto de lo que imaginas.

Genial post. Un abrazo.

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Vivir sin plástico 16 mayo, 2017 - 18:46

Muchas gracias por tus palabras Nazaret.

Es verdad que es muy fácil salir de un hábito consumista para caer en otro (todo eco y sostenible) por eso hay que tener claro que lo que nos hace felices no son las cosas (ni bonitas ni feas) simplemente las experiencias.

¡Un abrazo!

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Neka 12 mayo, 2017 - 11:13

¿Tenéis pensado hacer un mes de alimentos sólo de origen vegetal? Las emisiones de gases de efecto invernadero, la deforestación, la extinción de especies (marinas sobre todo) y otros muchos problemas medioambientales están causadas principalmente por el consumo de productos de origen animal. Aunque supongo que ya lo sabéis, por eso me preguntaba si lo mismo en este año tenéis pensado probar un mes de alimentación vegetal. Un saludo.

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Vivir sin plástico 16 mayo, 2017 - 18:47

Hola Neka,

Todos nuestros meses son únicamente de alimentación vegetal ;)

¡Un abrazo!

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Evelyn 28 mayo, 2017 - 12:57

Hola! Comparto tu punto de vista. A veces, con nuestra intención de hacer las cosas mejores acabamos cometiendo errores por no pensarlo más calmadamente. En el caso de Bea, yo creo que ella se maneja en la parte estética, el mostrar su estilo de vida es proyecto y que se vea lindo forma parte de eso. Ojalá no se malentienda, tampoco tengo nada en contra de ella, aunque hay cosas que no comparto. A mí, personalmente me encantaría llevat una vida minimalista y estoy en proceso de empezar a implementarlo pero es algo lento y sé que me va a tomar tiempo, pero lo importante de este estilo de vida es aprovechar lo que ya tenemos. Creo que el Zero Waste y el minimalismo van directamente relacionados. La idea es inventariar lo que ya tienes, sacar lo que no usas y quedarte con lo que sí. Vivir con lo imprecindible, aunque eso no quiera decir que no podamos comprar cosas en el camino. Como todo en la vida es un pruba y error, y confiar en wl criterio de cada uno. Partiendo por una buena ontención, estando informados, podemos hacer un cambio.
Saludos y gracias por tu entrada ;)

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Vivir sin plástico 30 mayo, 2017 - 12:41

Hola Evelyn,

Estamos de acuerdo. Es cierto que Bea Johnson se apoya mucho en la estética y creemos que precisamente por eso ha llegado a tanta gente. Es importante saber transmitir el mensaje. Y que no se nos malinterprete, creemos que el disfrute estético es una parte esencial de la vida.

Nosotros por ahora nos quedaremos rodeados de nuestros chismes «no dignos de instagram» pero perfectamente servibles. Cuando se vayan rompiendo los iremos reemplazando por otros de mejor calidad pero creo que tardaremos muchos años. Quizá algún día tengamos una casa remotamente parecida a la de Bea.

Gracias a ti por compartir tu punto de vista.

¡Un abrazo!

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Alejandra Kaur 1 junio, 2017 - 23:34

Me ha encantado el post. Sobre todo me da un poco de paz mental, saber que alguien ha pasado por las mismas reflexiones entorno al minimalismo y al hecho de vivir sin plástico. Comparto totalmente su opinión! Me encantan!

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Vivir sin plástico 2 junio, 2017 - 17:31

¡Hola Alejandra!

Muchas gracias por tus palabras. Nos alegra saber que no hemos sido los únicos en llegar a esta conclusión.

¡Un abrazo!

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Marta 17 julio, 2017 - 19:42

Hola!

Me acabo de leer como 20 posts entre ayer y hoy, y no se ni en cuál comentar. Llevo uno meses interesándome por este modo de vida y la verdad es que me alegro de que sea ahora con 25 años y antes de irme de casa de mis padres, que más tarde cuando seguro habría caído en la rutina consumista. Estoy totalmente de acuerdo con que no vale eso de sacarlo de casa y quedarse tranquilo. «Afortunadamente» por ahora solo me puedo ocupar de mi habitación y en ese pequeño espacio ya me doy cuenta de la gran cantidad de objetos prescindibles que tengo. Me leí el libro de Marie Kondo y sí, idealmente está genial deshacerse de todo aquello que nos nos aporta felicidad o cubre una necesidad. Pero claro, tal y como están los hogares hoy en día (y como has dicho en un comentario sobre la ropa) si todos nos deshiciéramos de lo inútil de cada casa no quiero ni pensar en las montañas de basura extra que habría. Igual es mejor mantenerlas guardadas, igual en el momento inevitable de convertirse en «basura» hay métodos mejores de procesado. Al menos quiero pensar que los habrá.

Básicamente, en mi opinión, la primera acción del minimalismo debe ser considerar muy detenidamente cada nueva compra que hagamos y no tanto deshacernos de lo que ya tenemos, más bien buscarles segundas vidas como decís. Y también ser conscientes del poder de la publicidad, de la creación de necesidades absurdas, de que la gran mayoría de anuncios quiere hacernos creer que nos van a solucionar la vida. Yo por ahora intento aportar mi granito de arena, poquito a poco, comprando con la cabeza e intentando evitar los plásticos , a ver como se me da. Acabo de hacer la pasta de dientes con el bicarbonato y el aceite de coco y ahora me pregunto dónde narices podré conseguir bicarbonato a granel en mi ciudad. Empezaré a buscar!

Enhorabuena y gracias por la página!

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Vivir sin plástico 27 julio, 2017 - 20:31

¡Hola Marta!

Qué alegría que te hayas dado tal atracón de entradas. Y qué bien que vayas a empezar a comprar «con cabeza» como dices. Estamos de acuerdo en que plantearse la necesidad de comprar cosas nuevas y qué tipo de productos apoyar es el primer paso para acabar con residuos innecesarios.

¿Dónde vives? Quizás podamos ayudarte con lo del bicarbotato, sino a granel, al menos sí en envases de papel.

¡Un abrazo y mucho ánimo con tu «nueva vida»! Ya nos contarás qué tal ;)

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Ludera 21 mayo, 2018 - 14:57

Hola. Quería añadir un comentario personal sobre todo esto.
También he visto el documental de los minimalistas tan estupendo que hay en Netflix.

Mi problema personal es que tengo muchos libros muy valiosos que uso poco. Lo que yo recomiendo a la gente es hacer una especie de jornada de reflexión. pensad todos aquellos libros que no queréis leer nunca más y yo lo que hago es llevarlos a las librerías «tuuuu librería» por ejemplo de Madrid donde puedes donar y llevarte lo que quieras por el precio que quieras.

El tema de los libros es lo que más me cuesta llevar porque son libros de ilustración y cosas similares que tienen un valor incalculable para mí. Lo que sí viene bien hacer de vez en cuando es una limpieza completa de la casa y e cada cajón. Todo aquello que sabes que no vas a usar y puedes pedir prestado lo llevas a un mercadillo o lo regalas, las ropas cada vez que se cambia de invierno a verano…es lo que hago yo continuamente.

El problema es tener un trastero. Creo que prácticamente nadie debería de tener trasteros y así habría que pensar que hacer con las cosas que tenemos mejor.

gracias por el artículo

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Vivir sin plástico 8 junio, 2018 - 13:55

¡Hola Ludera!

Entendemos lo de los libros, sobre todo cuando son más «obras de arte» que novelas.

Nosotros solíamos tener muchísimos de fotografía, catálogos y fotolibros. Cuando llegaban a casa los devorábamos pero después se quedaban en una estantería y los mirabamos muy de vez en cuando. En la mudanza los donamos a una escuela de fotografía. Nos daba pena tenerlos allí y mirarlos muy de vez en cuando y nos gusta la idea de que ahora sean libros «vivos», que haya muchas personas que los disfruten y aprendan de ellos. Pero entendemos tu conflicto a nosotros antes también nos pasaba. De hecho, de todos esos libros hemos conservado algunos que son especiales para nosotros.

En cuanto a limpieza de cajones, tienes toda la razón del mundo. Ahora vemos los cajones como los trasteros, ¡mientras menos cajones menos cosas acumulamos!

¡Un abrazo!

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Esencialista 21 mayo, 2019 - 17:28

Hola!
Justo esto que comentáis nos lo planteamos a menudo. Nosotros intentamos combinar varias actitudes (minimalismo, sostenibilidad…) y al final nos encontramos con que a veces son contradictorias… Es la primera vez que vemos esta idea tan bien planteada, y nos ha gustado tanto que hasta nos ha dado para un post, en el que con vuestro permiso os enlazamos. Lo podéis ver aquí : http://www.esencialistas.com/minimalismo-que-es-que-no-es-y-como-adaptarlo-a-tu-vida/

Un abrazote!

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Vivir sin plástico 22 mayo, 2019 - 20:01

¡Hola!

Qué alegría que os haya gustado. La verdad es que tenéis toda la razón, son conceptos que van muy ligados pero al mismo tiempo pueden resultar contradictorios según te los plantees. Lo mejor es usar el sentido común y adaptar todos esos movimientos a nuestras circunstancias.

Por cierto, nos habéis descubierto un mundo con lo de la independencia financiera.

¡Un abrazo!

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