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Activismo electrónico

por Vivir sin plástico

Nos encantan las fresas. Llevábamos semanas con ganas de comprarlas pero no nos decidíamos. Queríamos evitar usar bolsas desechables, así que pensamos utilizar nuestras propias bolsas de tela pero ¡uff, con lo que manchan! ¿cuántas veces tendríamos que lavarlas o remojarlas para que se quitasen el color rojo? No nos parecía una opción muy sostenible. La última posibilidad era comprar una caja entera, pero ¿cómo íbamos a coger una caja de madera de usar y tirar? Nos parecía un derroche absurdo de recursos.

Pero por otro lado ¿que no nos llevemos la caja vacía casa significa que no la sigan utilizando (y desechando) en la frutería? Es como que si la dejamos en la frutería no nos sentimos responsables de ella pero si nos traemos a casa sí.

Hace un tiempo leímos que por cada kilo de basura que nosotros, los consumidores finales, producimos se han generado tres kilos de basura con anterioridad. Podemos controlar los productos desde el momento en el que los adquirimos, pero es difícil saber lo que ha ocurrido antes. Vemos lo que está los mostradores, no lo que hay en las trastiendas ni todo el proceso de producción, transporte y distribución.

Si ese cálculo fuera preciso, con nuestras pequeñas acciones podríamos conseguir reducir un 25% de todos los residuos que generan los artículos que compramos. Tres cuartas partes se quedarían fuera de nuestro alcance.

A ese 75% que está fuera de nuestro alcance pertenece nuestra caja de fresas. No podemos evitar la caja pero sí crear más desechables sobre ella, aunque nos la tengamos que llevar a casa.

Que no se nos malinterprete, reducir los residuos que se generan con nuestras compras en un 25% nos parece un triunfo y por eso vamos a seguir reduciéndolos y animándote a que tu también lo hagas. Pero sabemos que hay gente que no va a hacer esos pequeños cambios en su consumo por «comodidad» o porque «no sirve de nada» y mientras las estanterías de los supermercados estén repletas de productos sobreenvasados, va a ser muy difícil que eso cosa cambie. Pero nos estamos volviendo ambiciosos, no sólo queremos eliminar nuestro 25% sino rascar lo que podamos en el de todos aquellos que piensan que no sirve para nada. ¿Y eso cómo se puede hacer?

Durante el pasado mes de enero nos propusimos ser “activistas electrónicos”  y mandar sugerencias a empresas sobre el uso indiscriminado del plástico desechable. Nos topamos con un muro de respuestas frías tipo “se lo pasamos al departamento correspondiente”. Si volvíamos a insistir en motivos o medidas que tomarían para entablar conversación no contestaban o lo hacían diciendo “como te hemos dicho en el email anterior, se lo pasamos al departamento correspondiente”. Ante estas respuestas nos desinflamos, nos parecía un esfuerzo vano mandar tantos correos a empresas tan grandes para nada, hasta que nos contestó el “departamento adecuado” de una de ellas pidiéndonos que fuésemos a su tienda para conocer nuestras sugerencias. ¡Nos pareció un triunfo tremendo!… La pena que eran de otra ciudad. Les mandamos las sugerencias por escrito y nunca más se supo.

Es verdad que tiramos un poco la toalla pero creemos que es necesario insistir. Hay muchas empresas e instituciones que pueden tomar medidas muy sencillas para reducir la cantidad de residuos que generan (y por lo tanto que generan los consumidores) y en nuestra mano está demandarlo. Por eso hoy queremos pedirte ayuda. Hemos abierto un grupo en Facebook donde vamos a publicar cosas que nos gustaría cambiar de las empresas a las que escribimos. Si alguna te parece razonable, te animamos a que les envíes un email con tus propias palabras con la misma sugerencia. No te llevará más de un par de minutos. También nos gustaría que si ves algún producto o servicio que te molesta por el envasado o los desechables que utilizan y que te gustaría cambiar, lo publiques en el grupo para que así entre todos intentemos denunciarlo. Cuantas más personas seamos mejor. Un correo aislado es más fácil que sea ignorado, unas cuantas docenas ya hacen mucho más ruido.

En nuestra pequeña experiencia hemos aprendido que funciona mejor enviar sugerencias con un lenguaje positivo y aportando soluciones (como esta carta que nuestra amiga Carmela envía a los festivales) que reclamaciones o quejas en un tono más agresivo.

¿Te animas a denunciar ese derroche de recursos que te irrita tanto? Seguro que a muchos más nos molesta lo mismo. Las acciones individuales están genial y son necesarias, pero seguro que conseguimos más sumando nuestras fuerzas. ¿Te unes?

¡Comparte para que llegue a más gente!

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