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Gracias, planeta

por Patri Reina
Gracias cerezo

Estamos perdiendo la costumbre de dar las gracias. Y, cuando lo hacemos, es de una forma automática, más por educación o rutina que por un sentimiento genuino de gratitud. Y si no nos damos las gracias entre los humanos ¿cómo se nos va a pasar por la cabeza dar las gracias al planeta? Lo damos por sentado, lo saquemos, lo tratamos como una posesión en vez de como un regalo. Pero este planeta del que formamos parte nos da obsequios constantemente y hemos perdido la capacidad de apreciarlos.

Por eso, desde el Colectivo Holaeco, y con motivo del día mundial del medio ambiente, queremos animarte a reconectar con el origen natural de todo lo que te rodea, y dar las gracias al planeta por su generosidad. 

La campaña se titula precisamente “Gracias, Planeta” y nos hemos inspirado en este texto del libro Una trenza de hierba sagrada de Robin Wall Kimmermer:

Tengo la casa llena de cestas. (…) Me hacen pensar en el árbol y en los años de vida que sostengo entre las manos. ¿Cómo sería, me pregunto, vivir constantemente con esa sensibilidad agudizada hacia las vidas que hemos recibido? Ver el árbol en el pañuelo, las algas en la pasta dentífrica, los robles en la tarima, las uvas en el vino; recorrer siempre y con todas las cosas el hilo que nos devuelve a las vidas individuales, y mostrarles nuestro respeto. Una vez que empiezas, es difícil parar. Empiezas a sentir que estás inundado de dones.

Abro la alacena, un probable depósito de obsequios. Pienso: «Tarro de mermelada. Vidrio que fuiste arena en una playa continuamente lavada y rebasada, bañada por la espuma y los gritos de las gaviotas, arena convertida en vidrio hasta el momento en que regreses al mar. Frutos del bosque, tan jugosos en junio, convertidos ahora en provisiones para el invierno. Azúcar, que estás lejos de tu hogar caribeño: gracias por haber hecho tan largo viaje».

(…) De vez en cuando, al sujetar una cesta en la mano, o un melocotón, o un lapicero, la mente y el espíritu se abren a la totalidad de las conexiones, a todas las vidas y a la responsabilidad humana de utilizarlas bien. Y es en ese instante cuando escucho a John Pigeon decir: «Aguarda. Tienes en la mano treinta años de la vida de un árbol. ¿No se merece que le dediques unos minutos a pensar qué hacer con ellos?»

Te invitamos a hacer este ejercicio con los objetos que te rodean, verás que les cogerás más cariño. Desde que veo un árbol en mi tabla de cortar, la limpio con cuidado, la seco y la hidrato para honrar, agradecer y hacer durar esa vida que ahora sostengo entre las manos. Fer, que está pasando unos días en el campo, me ha mandado este agradecimiento:

Gracias cerezo. En primavera verte florecer es un espectáculo, aunque no pueda visitarte cuando estás en pleno esplendor, en la distancia pienso en ti. Meses después nos regalas tus frutos dulces y carnosos. 

En estos últimos años no te hemos cuidado, pero continúas igual de generoso. Vemos cómo compartes tus frutos con otros animales para que, con un poco de suerte y el poder de la naturaleza, tus semillas lleguen a otros lugares y la magia vuelva a ocurrir. 

Que mínimo que imaginar todo este proceso mientras saboreo tus cerezas para darte las gracias por este regalo.

Gracias cerezo

Te animamos a formar parte de esta ola digital de gratitud y expresarlo de una forma creativa, ya sea con dibujos, fotografías, textos… ¡lo que quieras! Compártelo en redes sociales para contagiar a otras personas. Si usas hashtag #GraciasPlaneta y etiquetas al @colectivoholaeco, podremos compartir tus creaciones. Ya hemos empezado a compartir agradecimientos. Puedes verlos en nuestra cuenta de instagram.

Queremos acabar con otro pequeño fragmento de nuestra ya amiga Robin:

Aunque las muestras de agradecimiento parezcan algo inocente, constituyen en realidad algo revolucionario. En una sociedad consumista, estar satisfecho con lo que se tiene supone una propuesta radical. Reconocer la propia abundancia, en lugar de la escasez, mina los principios de una economía que crece gracias a la generación de deseos irrealizables. La gratitud cultiva una ética de plenitud, mientras que la economía requiere de vacío. (…) La gratitud es un buen remedio, tanto para la tierra como para los hombres.

Así que levantemos la voz para decir alto, claro y sin vergüenza ¡Gracias, planeta!


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2 comentarios

Carmela 2 junio, 2021 - 12:28

Qué bonito el post Patri, qué bien lo explicas. Y definitivamente me tengo que leer «Una trenza de hierba sagrada»
Un beso!

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Patri Reina 17 junio, 2021 - 14:15

Ay, Carmla, con lo que he tardado en escribirte, seguro que ya hasta has leído el libro, jajajaja. Si no lo has hecho, hazlo, te va a encantar.

¡Un abrazo!

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