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Informe Basuras marinas, plásticos y microplásticos

por Vivir sin plástico

Cuando la semana pasada Ecologistas en Acción presentó su informe «Basuras marinas, plásticos y microplásticos” lo primero que no nos sorprendió fue el título. Podrá haber más actores en la película “basuras marinas”, pero que no te quepa duda, el plástico es el principal protagonista.

Aún siendo lecturas deprimentes, siempre que aparecen artículos sobre este tema los devoramos. ¿No es un poco raro evitar el plástico todo lo que podemos menos en nuestras lecturas? Quizá si, el caso es que nos hemos leído el informe y te queremos contar lo que hemos subrayado:

  • Se estima que del total de basuras de plástico que generamos el 10% acaba en los océanos. Sí, aunque no sea directamente la tuya, una de cada diez botellas de agua que utilizas y una de cada diez bolsitas de esas que coges para pesar la fruta acabarán allí.
  • Cada vez se está dando más importancia a la llegada de basura al mar a través de ríos, estimándose que hasta el 80% de los residuos sólidos encontrados en algunas playas provendrían de los ríos cercanos. Así que, aunque vivas lejos del mar, tus plásticos pueden llegar igualmente al océano.
  • En Europa, alrededor del 50% de los artículos de plástico producidos se utilizan como envases de un solo uso. Has leído bien: la mitad de  la producción de un material cuyas características son su resistencia, durabilidad, persistencia en el medio ambiente y su difícil reciclado, la utilizamos para crear envases de usar y tirar.
  • El 60% de las especies de albatros están afectadas por la ingestión de plástico. Las aves marinas están utilizando objetos plásticos para la construcción de los nidos (pueden confundir redes, cuerdas y otros restos de basuras marinas con las algas y las maderas que acostumbran a recoger). En el caso de las poblaciones de alcatraces en Estados Unidos se han encontrado restos de basuras marinas en el 75% de los nidos.
  • Los plásticos no necesitan ser excesivamente grandes para provocar daños. La orientación de los mismos también es clave, e incluso el tipo de daño que ocasionen. Se ha documentado la muerte de un pingüino por perforación de la pared del estómago al ingerir una simple pajita. Tampoco es necesaria una obstrucción total del estómago, sino que la sensación de estar saciado es suficiente para anular la búsqueda de alimento, y que la consecuente falta de nutrientes acabe ocasionando la muerte indirecta del organismo. 
  • La degradación de los ecosistemas debido a los plásticos está más que comprobada, pero la mayoría de los estudios se han centrado en las playas y en las aguas superficiales cuando un 70% de las basuras se encuentran en los fondos oceánicos.
  • Aunque los plásticos grandes son más llamativos, los microplásticos son la preocupación de muchos investigadores. Se ha comprobado la presencia de estos en todo tipo de ambientes incluso los considerados como más vírgenes o alejados de las fuentes de producción de estos materiales como las profundidades de los océanos o el hielo del Ártico.
    De acuerdo con especialistas en el tema, los nanoplásticos son la fracción más peligrosa de los microplásticos. El tamaño de estas partículas (de menos de 1μm) las hace susceptibles de ser ingeridas incluso por los organismos que están en la base de la cadena trófica. Entrañan principalmente dos problemas: por un lado, su reducido tamaño puede conllevar que atraviesen, en algunos casos, membranas celulares, alterando sus funciones fisiológicas, y, por otro lado, tienen características fisicoquímicas que permiten la absorción de contaminantes.
    Pero, ¿cómo llegan estos nanoplásticos a los océanos? Puede ser por la fragmentación de plásticos mayores, por las microesferas de algunos productos de cosmética o por la fragmentación de las fibras sintéticas al lavar la ropa. Un solo lavado de prendas sintéticas se pueden liberar más de 1900 fibras que llegarían a los océanos a través de los efluentes de aguas residuales.
  • Podríamos pensar que los plásticos biodegradables son la solución, pero en realidad no hay evidencias de que éstos sufran una degradación efectiva en el medio marino. Tanto las bolsas convencionales como las biodegradables pueden alterar rápidamente los sistemas marinos. Los bioplásticos no solo no son sostenibles en muchos casos (por ejemplo, para la fabricación de 100 bolsas biodegradables a base de patata se requieren 4 kg del tubérculo que necesitan a su vez 2.000 litros de agua, suelo, fertilizantes, insecticidas, aditivos químicos en la fabricación… entrando además en competencia con cultivos destinados a alimentación) sino que su biodegradabilidad en diversos ambientes, y especialmente en ecosistemas marinos, es dudosa y poco eficiente.
  • ¿Y el reciclaje? Si bien reciclar es necesario, no es suficiente, ya que optar exclusivamente por el reciclaje de los plásticos en vez de por su reducción supone un despilfarro de recursos y generación de emisiones que como sociedad no nos podemos permitir.
    En Europa se consumen 30 millones de botellas de plástico al día, hasta 100 millones a nivel mundial. Cada minuto se usan 1 millón de bolsas de plástico de un solo uso. Menos del 5% de estas bolsas serán recicladas, por lo que la mayoría se acumularán en vertederos, se incineran o, en el peor de los casos se dispersarán en los ecosistemas, ¡y todo ello para un tiempo de uso medio de no más de 12 minutos!

No te preocupes, que aunque la cosa no pinte optimista, también nos hablan de muchas medidas que puedes empezar a tomar ya mismo:

  • Es muy simple, no hay solución que no implique una reducción de plásticos en origen, es decir, una menor producción, un menor uso de elementos de este material y una reutilización de los ya existentes. Como consumidores/as disponemos de alternativas y recomendaciones para no seguir fomentando la producción y consumo de productos de plástico.
  • Debemos relegar el plástico a sólo a las aplicaciones que sea necesario. Para las basuras marinas, este concepto se resume en la frase “Es mejor, y más barato, no contaminar que tener que limpiar”. Hay que aplicar medidas que conlleven una drástica reducción de los plásticos de uso cotidiano.
  • Es necesario cambiar el enfoque de que el reciclaje de residuos es la única solución, y entender que una persona sólo con separar adecuadamente su basura no ha establecido suficiente compromiso ambiental.
  • Un problema no muy conocido es el de las fibras sintéticas. Una enorme parte de las prendas que utilizamos hoy en día están fabricadas con fibras de plástico o productos persistentes similares. Como se ha mencionado antes, en cada lavado se liberan cientos de microplásticos o fibras a la naturaleza que, a través de las aguas residuales, llegarán a los ecosistemas acuáticos. Es un hecho que la ropa que se vende está compuesta cada vez por más materiales sintéticos, a la vez que la población mundial sigue aumentando, por lo que la cantidad de fibras sintéticas descargadas en el mar se espera que crezca en el futuro. Una vuelta a las fibras naturales de algodón, lana o lino pondría freno a este problema de magnitudes impredecibles.
  • Los bioplásticos u otros plásticos de nueva generación no enfrentan la raíz del problema y pretenden resolverlo sin cambiar el modelo de uso y gestión de plásticos. No es muy lógico sustituir un desechable por otro. Así que lo mejor es evitar también los bioplásticos

Estábamos releyendo el informe intentando encontrar más medidas a tomar e intentando ser más positivos, pero lo cierto es que lo han sabido resumir muy bien: El mejor plástico es el que no se consume. 

Si os habéis quedado con ganas de más, podéis leer el informe completo aquí

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