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Irene y Noemí nos cuentan su Julio sin plástico

por Vivir sin plástico
Irene y Noemí nos cuentan su Julio sin plástico

El mes pasado conocimos de la mano de Rebecca Prince-Ruiz la fantástica iniciativa de Julio sin plástico. Si el año pasado ya fue todo un éxito que se apuntaran 36.000 personas de 85 países diferentes, este año lo ha sido todavía más. ¡Se han apuntado unas 60.000 personas de 129 países! Nos encanta comprobar que cada vez somos más personas intentando reducir el uso del plástico. Como dicen desde Plastic Free July ¡Solos somos una gota, juntos un océano!

Hoy traemos a nuestro blog a dos invitadas de lujo. Hemos pedido a Noemí, de Viviendo Consciente y a Irene, de la Recolectora que nos cuenten cómo les ha ido la experiencia de Julio sin plástico, porque ambas ha participado este año en la iniciativa. Estamos seguros que vamos a aprender mucho de ellas.

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¿Por qué decidisteis comenzar el reto Julio sin plástico?

Irene: Decidí comenzar a ponerlo en marcha en la medida de mis posibilidades porque creí que sería una buena idea para ver todo el plástico que, pese a todo, llena mi vida. De verdad que lo intento con mucho tesón, pero hay cosas que se me escapan de las manos o que no sé hacer mejor y por eso decidí que julio era un buen momento para intentar mejorar, aunque fuera un poquito. Iba a estar en casa sola, por lo que las decisiones de compra las tomaría yo, y eso ayuda mucho cuando quieres un cambio como este.

Noemí: En mi proceso de una vida más sostenible, el plástico ha sido uno de los elementos que he intentado reducir. Pero hasta ahora lo hacía de forma más o menos aleatoria. Además, creo que había llegado a un cierto estancamiento. Tenía ciertos hábitos sostenibles adquiridos (como llevar bolsas de tela para la compra, usar utensilios de vidrio y acero inoxidable en la cocina, etc.) pero sentía que hacía concesiones con demasiada frecuencia y que podía poner más atención.
Al descubrir la iniciativa Julio sin plástico me pareció una oportunidad perfecta para poner el foco en este ámbito de la sostenibilidad. Me lo tomé como un juego para explorar mi nivel de residuos plásticos, cuánto depende mi estilo de vida de este material y hasta qué punto es feliz para mí vivir sin plástico.

¿Qué ha sido lo más fácil y lo más difícil de evitar?

Noemí: Lo más fácil de evitar para mí fue lo que ya hacía anteriormente: evitar la bolsa de plástico de la compra, el tetrabrik de las leches vegetales (las hago en casa), productos de limpieza* (los hago en casa), suavizante para el pelo (vinagre de manzana en botella de vidrio), usar utensilios de vidrio y acero inoxidable para la cocina, evitar envoltorios de plástico cuando me llevo comida a un viaje o excursión, botellas de agua (compro el agua en botellas de vidrio retornable), envases plásticos de productos de papelería (comprando en las pequeñas tiendas), etc.
Además, he incorporado hacer la pasta de dientes en casa (antes la compraba en el herbolario con su envase plástico), comprar a granel los granos y semillas, y he comido prácticamente todo casero, para evitar los envases plásticos de productos que solía consumir en el herbolario como las tortitas de arroz.

 Lo más difícil ha sido:
– Evitar las anillas que usan para cerrar las botellas de agua retornables (el siguiente paso para mí sería destilar, remineralizar y dinamizar el agua del grifo…).
– Evitar el envase de los jabones ecológicos. Lo uso en las mezclas que hago para aseo personal y limpieza. Aunque compro el envase mayor (5 litros), es algo que se podría evitar. Hacerlo yo tampoco es solución si los ingredientes también vienen en envases plásticos, como el bicarbonato.
– Evitar el envase plástico de algunos alimentos como ciertos granos y semillas, levadura nutricional, superalimentos, manteca de cacao, etc. que no he encontrado a granel o en envases de vidrio.

Y algunas sorpresas como un chocolate de comercio justo que compré envuelto en papel que al abrirlo tenía un envoltorio interior de plástico. También hubo una tarde que fui a la playa y se me quedó en casa la botella de agua. Estuve unas 4-5 horas sin beber agua (sólo sorbitos de agua de mar) para no comprar una botella de plástico.

Irene: Lo más fácil de evitar han sido las bolsas de plástico, sin duda alguna. Una vez conté en mi Boletín Exclusivo que los dependientes de las tiendas incluso te dan las gracias cuando les dices que no quieres bolsa, porque les cuestan mucho dinero y la mayoría aún las da gratis como gesto de amabilidad. ¡Es verdad! Y si usar menos bolsas es mejor para el planeta y mejor para tu tendero, ¿por qué no hacerlo?
Es más, he de decir que conseguí hacer una compra entera en los grandes almacenes más grandes y prestigiosos del país sin llevarme a casa ni una de sus bolsas.
Lo más difícil ha sido renunciar (o incluso intentar ver) el plástico que está “escondido”, digamos. Es relativamente fácil darte cuenta de que no quieres la pajita, o la bolsa, o la comida envasada, o de que no vas a usar el film transparente, pero hay cosas que tienes que comprar envasadas en plástico sí o sí.
Creí que no estaba consumiendo plástico en el mes porque no me separaba de mi bolsa de tela y había dicho muchos noes ya; también había conseguido apartar mucho plástico de mi compra de comida y estaba muy contenta. Pero pronto me di cuenta de que en realidad casi todos los productos en el mercado vienen en su envase de plástico, que el renunciar al plástico no se reduce sólo a comprar comida a granel: hay plástico cuando compras medias, en los envases de alguna ropa interior, en un USB que necesitas para trabajar, en el paquete de chicles, etc. Es mirar alrededor y ver plástico en tantos lugares…

¿Qué cambios o alternativas vas a seguir utilizando de aquí en adelante?

Irene: Durante el mes de julio he aprendido a decir que no quiero algo con bastante antelación, y eso evita mucho plástico. En tiendas, bares y restaurantes tienen sus protocolos de trabajo para hacer las cosas de una determinada manera: si no pides el zumo sin pajita te lo ponen, seguro; y en cualquier tienda desenfundan la bolsa con mucha facilidad. He visto que decir NO a tiempo, y con una sonrisa, siempre reduce el plástico que te llevas a casa. Además, a la gente le suele parecer bien, al menos a la gente con la que yo me he encontrado.
Otro cambio que voy a seguir utilizando es el de poner la comida en tarteras en el frigorífico, en lugar de en un plato con un film. Antes cualquier cosa que sobraba la ponía con el film y listo, pero ahora sólo lo uso para alimentos que se oxidan o que son más delicados. Cualquier otra cosa la guardo en tarteras. El film transparente parece poca cosa, pero seguro que no se recicla mucho y acaba donde no debe.

Noemí: Lo que veo más difícil es evitar todos los envases plásticos en alimentación. Porque aunque haga toda la comida en casa, muchos de los ingredientes que comenté antes (aun siendo ecológicos) vienen envasados en plástico.
También se me hace complicado, por ejemplo en ciertos viajes, no recurrir a productos ya elaborados que se venden empaquetados en plástico como galletas o tortitas.
Lo que sí voy a seguir haciendo es mi propia pasta de dientes. Hace años lo hacía, pero lo había dejado por las de herbolario. Con esta iniciativa he integrado nuevamente la pasta casera y ya se queda conmigo! :-)
Después de descubrir una tienda en la isla donde venden granos ecológicos a granel ya no creo que vuelva a comprarlos empaquetados en plástico. No me queda cerca de casa, así que tengo que organizarme bien para aprovechar cuando vaya a la ciudad.
Y por supuesto, mantener todo lo que ya venía haciendo, que ya tengo incorporado como hábito y lo hago con mucha alegría :-D

 

¡Muchas gracias Noemí e Irene por compartir con nosotros vuestras experiencias! Nos encanta tener invitadas así en nuestro blog.

Como dicen desde Plastic Free July esto es un reto, no una competición. Hay cosas que resultan más fáciles de evitar, otras que no podemos evitarlas, pero es fantástico comprobar como Julio sin plástico nos hace más conscientes sobre el uso del plástico y consigue que realicemos algunos cambios en nuestros hábitos que van a perdurar mucho más de lo que dura un mes.

Ya ti, ¿cómo te ha ido el Julio sin plástico? ¿Hay algo que realmente sea difícil de evitar? Ya sabes que lo mejor es empezar por lo que resulte más fácil y verás como poco a poco empiezan a ir apareciendo alternativas para casi todo. Solamente hay que ir con los ojos un poco abiertos. Si participaste nos encantaría que nos contases en los comentarios cómo te fue.

Y recuerda ¡Solos somos una gota, juntos un océano!

¡Si te ha gustado, compártelo!

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2 comentarios

Susana 24 agosto, 2016 - 16:48

Me gustaría saber si conocéis cómo crear un ordenador y/o móvil que no use ningún recurso plástico, así como las líneas de telefonía que se usan para comunicarnos entre nosotros. Me parece un reto muy interesante, Un saludo.

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Vivir sin plástico 25 agosto, 2016 - 19:02

Hola Susana,

La verdad es que no tenemos ni idea de ningún aparato electrónico que no esté fabricado en plástico.

A lo mejor el título del blog da pie a confusión pero cuando hablamos de «vivir sin plástico» nos referimos, por supuesto, al plástico desechable. No es cuestión de satanizar ningún material, el plástico tiene muy buenas aplicaciones y si se usase correctamente, este blog no existiría. De lo que estamos en contra es del mal uso del plástico. Utilizar un material que está diseñado para durar siglos para hacer materiales de usar y tirar, es simplemente de suicidas.

Quizás un título más correcto para este blog sería «vivirsinplasticodesechable» pero quedaría mucho más largo y dábamos por hecho que la mayoría de la gente lo captaría.

Un saludo.

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